sábado, marzo 26, 2016

LA CLAVE DEL “AGNUS DEI”



LA CLAVE DEL “AGNUS DEI”.


J.C. Juncal Ibaceta.

Clave de bóveda en la nave románica de la Iglesia de Santa María de Puerto, Santoña, Cantabria.




La iglesia de Santa María de Puerto se remonta documentalmente al siglo IX. Un escrito existente en el monasterio de Oña nos dice que en el año 836 Zecius era su abad. Pero Lope Garcia de Salazar en sus “Bienandanzas e fortunas” nos cuenta que fueron los godos, concretamente la reina Godina y un Obispo con mucha plata y oro, los que con su flota desembarcaron en Santoña para ayudar a los de su estirpe, que estaban siendo dominados por los naturales de la tierra y fundaron la iglesia en el año 650 poco más o menos bajo la advocación de Santa Maria. Lo más probable es que el rey Alfonso I (739-757), hijo de Pedro,duque de Cantabria, fuese el promotor de su fundación por la política de repoblación que llevó a cabo en la zona por medio de implantación de monasterios, éste asentado sobre los restos de una colonia o
villa romana llamada Puerto.

¿Cómo sería la iglesia de Puerto en aquella época? Probablemente sería una iglesia sencilla en su hechura integrada en un monasterio que ya manifestaba una gran pujanza en la comarca trasmerana. Con el correr de los años el viejo cenobio se iría renovando y la iglesia crecería por el impulso de sus promotores adquiriendo las formas y nuevos estilos artísticos que llegaban por el camino de Santiago desde el centro de Europa.

lunes, febrero 08, 2016

Santoña: Historias breves 81-98

(enlace a Santoña: Historias breves 1-20)
(enlace a Santoña: Historias breves 21-40)
(enlace a Santoña: Historias breves 41-60)
(enlace a Santoña: Historias breves 61-80)





81. Una pared con historia en el Barrio de El Dueso.

La historia del pueblo se esparce a veces por nuestro entorno de maneras sorprendentes. Nos llegó la noticia de que una pared de una casa antigua del Barrio de El Dueso lucía un vestigio de la historia de Santoña,  una bola de cañón de pequeño calibre incrustada en sus piedras.

Tras una pequeña búsqueda y la ayuda de dos vecinos llegamos a la pared en cuestión. El vecino del El Dueso recuerda que la bola de cañón estuvo "toda la vida" en la pared, hasta que fue retirada hace unos siete años.
Hoy queda el hueco dejado por el proyectil, probablemente lanzado en algún momento del siglo XIX contra las defensas del Fuerte Imperial que hasta principios del siglo XX ocupó el espacio hoy destinado a centro penitenciario.

(gracias a Varis y al vecino de El Dueso que ayudó a localizar el lugar)