viernes, noviembre 21, 2014

BVS DIVULGACIÓN HISTORIA DE SANTOÑA 21-30

(enlace a BVS Divulgación Historia de Santoña 1-10)
(enlace a BVS Divulgación Historia de Santoña 11-20)




BVS DIVULGACIÓN 21. Nombres de lugares de Santoña conservados durante 1000 años.

Gracias al Cartulario de la Iglesia de Santa María de Puerto podemos dar cuenta de la pervivencia de "nombres santoñeses" conservados desde antaño.

En el año 1042 el Abad Paterno logra que el rey García Sánchez III confirme los antiguos derechos y privilegios del monasterio de Santa María de Puerto. Queda reconocido un coto del monasterio delimitado entre la canal de "Boo", próxima a Argoños, y la "petra de Ris", entre Noja e Isla. En dicho coto nadie podría pastar ni talar sin permiso del abad de Puerto (Santoña). Quedaban también reconocidos para el monasterio la inmunidad jurisdiccional y el derecho de asilo. Quien buscase refugio en Puerto debía someterse al poder del abad.

En 1136 el rey Alfonso VII confirma los privilegios, mencionando los límites de la "Honor de Puerto", es decir, el espacio físico sobre el que actúa la jurisdicción del monasterio. Seguramente los nombres resultarán familiares:
"(...) hago esta carta por remedio de mi alma para que de hoy en adelante no entre sayón del Rey ni de ninguna otra potestad en toda la heredad y Honor de Santa María de Puerto, cualquiera que ella fuese ni por calumnia ni por ninguna otra facendera sino que sea aquella cotada por siempre jamás. Y de Pumar adelante, con todo el Coto Cabrero, hasta en todo el Brusco y de Gromo por aquel mar hasta la Peña Verana".

Con el tiempo los límites descritos fueron respetados y terminarían coincidiendo con los de la villa de Santoña.

Que sepamos, el topónimo "Pumar" no se ha conservado. Por lógica debe tratarse del límite que hoy conocemos como Piedrahita, ("piedra hincada", seguramente recordando la existencia de un mojón o delimitador medieval, o incluso anterior). Curiosamente se han conservado inalterables los demás, Gromo (Argoños-Santoña), Ris (Noja), y los santoñeses Cueto Cabrero, Brusco (Noja-Santoña) y Peña Berana, además de la mención a la canal de Boo.

Al respecto del origen del topónimo "Berana", es probable que como braña o Beranga, provenga del latín verania : lugar fresco y húmedo situado en zonas medias-altas de montaña, donde los pastos verdes abundan incluso en el verano (aportación del historiador Diegu San Gabriel). La descripción se ajusta perfectamente a las características de la Peña Berana y su entorno.






Punta del Brusco y Cueto Cabrero.

Gromo y Canal de Boo.


Bibliografía consultada:

-El monasterio de Santa María del Puerto en la Edad Media, Carmen Díez Herrera, Monte Buciero 1, 1997.
-Ilustraciones a la historia de la M.N. y S.L Merindad de Trasmiera, Fermín de Sojo y Lomba, 




BVS DIVULGACIÓN 22. Batería del Cañaveral.

Se conocen proyectos de fortificación del arenal de Berria desde principios del siglo XVIII. Dos son los puntos elegidos, el afloramiento rocoso que encontramos más o menos a la altura del hotel (donde se emplazó la Batería de la Cantera), y las inmediaciones del actual camposanto santoñés.

En este paraje se levanta hacia 1726 una fortificación a base de arena, madera y fajina (manojos de ramas ligadas entre sí). Pasará a llamarse la Batería del Cañaveral, si bien a finales del siglo XIX es conocida popularmente como Batería "de la Reina Amalia", también como "de la Reina Eulalia".

En 1795, declarada la guerra contra la Francia revolucionaria, las dos baterías de Berria son puestas al día. Se levantan cuerpos de guardia y cuarteles a retaguardia. En estos años 250 hombres son establecidos en la Batería del Cañaveral, cuyos fuegos se cruzaban con los de la Batería de la Cantera y convertían en misión imposible el desembarco armado en Berria.

Desde 1810 los franceses remodelan por completo el frente terrestre. Las baterías de Berria son artilleradas con piezas de calibre 24 y 36. La Batería del Cañaveral seguía siendo poco más que un atrincheramiento con una estacada de madera. Se conoce la instalación de una pieza artillera de a 15. La Batería del Cañaveral pasaba a ser un complemento del Fuerte Imperial, la gran plaza de armas que cerraba el frente terrestre santoñés.

La construcción del camposanto a finales del siglo XIX, y el lento declive de la relevancia estratégica de Santoña, restaron todo valor defensivo a la Batería del Cañaveral. Hoy en día sus restos pueden encontrarse junto a la escalera de madera que da acceso a la playa de Berria, entre el cementerio y el camping. No ha tenido nunca ningún tipo de cartel que nos recuerde su historia. Los vestigios de su barbeta, o muro defensivo tras el que se situaba la artillería, asoman entre la duna que engulle el emplazamiento. Seguramente, recordar que este vestigio histórico existe no le haría ningún daño a la cultura y al turismo de Santoña.






BVS DIVULGACIÓN 23. Batería Rouget o de la Cueva.

El frente terrestre de la plaza de Santoña supuso desde antaño la mayor inconveniencia en los proyectos de fortificación. Tenemos que esperar a la llegada de las fuerzas napoleónicas en 1810 para que el paso terrestre a Santoña se viese debidamente defendido. La obra de la Batería de la Cueva, emplazada sobre el extremo oriental de la playa de Berria, responde a esa necesidad. Fue denominada Batería Rouget, en honor al general francés que desde 1811 ocupara el cargo de Gobernador de la provincia de Santander. Por un lado debía conjurar todo posible desembarco en Berria, por otro apoyar los fuegos del Fuerte Imperial en el supuesto de que el invasor avanzase por el estrecho paso entre el Gromo y el Brusco.

Conserva a duras penas el cuerpo de guardia con sus remates de ladrillo macizo. Daba cobijo a la guarnición y disponía de cocina y almacén de pertrechos. Aún puede apreciarse el decantador de agua instalado en el flanco sur del edificio, así como una de las dos garitas que en tiempos tuvo el complejo defensivo. Éste se completa con una extensa plataforma capaz de dar asiento a ocho piezas de artillería, así como una posición para fusilería y rampas que facilitaban el desplazamiento de la artillería. Sobre las arenas de Berria, al pie de la batería, aún se aprecia el muro de cierre del Fuerte Imperial. En 1882 el armamento de la batería se limitaba a dos cañones lisos de bronce de 12 cm. Este discreto armamento de la fortificación da testimonio de que la propia plaza de guerra de Santoña había iniciado su declive.

En respuesta a una denuncia ciudadana, en 2011 se cortó el acceso a vehículos y la fortificación napoleónica dejó de ser un aparcamiento. En febrero de 2012 un vecino de Santoña realizó un total de 24 pintadas masivas, después de hacer lo mismo en la Batería de Galbanes. El cuerpo de guardia va a caerse y ni el Ayuntamiento ni el Gobierno regional actúan, incumpliendo la ley y mostrando claramente cuál es el interés que el patrimonio cultural de Santoña despierta en sus responsables.





BVS DIVULGACIÓN 24. Almacén de Pólvora de El Dueso.

La guarnición francesa apoderada de la plaza de Santoña necesitaba un gran depósito de pólvora y municiones. Se elige un emplazamiento en lo alto del barrio de El Dueso, próximo a los fuertes Imperial y Mazo, a resguardo de la posible artillería enemiga. Las obras se inician en febrero de 1812. En mayo, el Coronel de Ingenieros Breuille informa al alto mando de la situación de la obra:

"Se trabaja en otro almacen grande que podrá contener 180 mil libras con bóveda a prueba de bomba, contrafuerte y muralla que lo cerca, cuya obra se ha dado a remate: Se espera concluir la cantería a fines de Junio: Se hallan prontas las tablas y demás muebles para lo interior".

El edificio es capaz de contener 800 quintales de pólvora y muestra características propias de los polvorines del siglo XVII. Sus puertas y ventanas se reforzaban con planchas de hierro. Los gruesos muros tienen respiraderos para la ventilación del material almacenado, y se apoyan en imponentes contrafuertes laterales.

Mención aparte merece el sistema de deriva del rayo instalado en el polvorín hacia 1860. Dos pararrayos y un pozo seco hacia el que se dirige bajo tierra un cable de hierro que aún hoy podemos apreciar. El pararrayos occidental conserva íntegra su antena (en la imagen, asoma sobre el tejado)

Este fragmento de la correspondencia salida de Santoña en 1812 nos cuenta incluso la procedencia del suelo interior del polvorín:

"Se han hecho venir de Bayona 2000 tablas de abeto para el almacén grande de pólvora por no poderse lograr en este país secas". (un suelo de madera era preciso para aislar la pólvora de humedades).

En los últimos años el Polvorín de El Dueso ha visto desaparecer el vertedero masivo de su interior, denunciado en 2010. La obra pública posterior no pudo cementar, pintar de amarillo los muros y extender un tejado de metal (mucho más caro que la teja que finalmente se instaló). También hemos llamado la atención sobre la existencia de un pozo seco y su sistema de pararrayos (no estaban siendo ni considerados por la obra pública). Tras una destructiva obra, hecha sin asesoramiento, el Ayuntamiento se ha desentendido de este tesoro santoñés -una joya de la Guerra de Independencia única en España-, y ha devuelto las llaves al titular.




Sistema de derivación de la corriente de electricidad
en caso de tormenta. Polvorín de El Dueso.


Datos históricos artículos 22-23-24, Un presidio Ynconquistable, R. Palacios.




BVS DIVULGACIÓN 25. Una historia de sitiados, sitiadores y cartas interceptadas con el Monte Buciero de fondo.

La correspondencia de la guarnición francesa apoderada de la plaza de guerra de Santoña sirve para conocer al detalle las operaciones del ejército napoleónico en estas tierras. Las cartas eran dirigidas al Conde Caffarelli, General en Jefe del Ejército del Norte de España, al propio Emperador, a la Junta de Fortificaciones o a otros altos mandos franceses. Un buen número de cartas correspondientes a los años 1812-1813, en plena ebullición de la actividad del ejército francés adueñado de Santoña, fueron interceptadas, traducidas y enviadas al alto mando aliado. Estos documentos contienen una apabullante cantidad de información, todo un manjar para un aficionado a la historia y fuente de curiosidades con Santoña, el Monte Buciero y sus fortificaciones como protagonistas.

Desde 1812 el bloqueo que el ejército español establece sobre la plaza dificulta la llegada de recursos a los franceses sitiados en Santoña. El cerco se complementa con una escuadra de fragatas inglesas con la misión de impedir la entrada de suministros al puerto santoñés. Tanto por mar como por tierra, la correspondencia francesa irá siendo interceptada, quedando desvelada de esta manera una ingente cantidad de información confidencial. Los detalles de la organización de la plaza, la evolución de las obras de fortificación, las penurias, fuerzas o debilidades de la guarnición de Santoña habían quedado al descubierto.

El siguiente fragmento hace referencia a la Batería del Águila, escrito un 24 de febrero de 1813 por el Coronel de Ingenieros Breuille.

"El sr. Gobernador ha mandado hacer una batería de dos cañones más lejos y más alta que la batería nº 9. Tendrá la ventaja de ver al tiempo el muelle de Berria y las escarpas desde lo bajo de la Sierra hasta la punta del Pescador, y se trabaja desde ayer en esta Batería".

Imaginamos que "muelle" debe entenderse en sentido amplio, lugar de desembarco. La Batería nº 9 es la Batería de la Cueva. La Sierra es la elevación del peñasco de Santoña conocida también como Alto del Águila.


A la derecha, Alto del Águila asomado al arenal de Berria 
y paso terrestre a Santoña.



BVS DIVULGACIÓN 26. Caminando por la Santoña de 1834.

El cirujano, botánico y explorador francés Pierre Adolphe Lesson desembarca en Santoña un 10 de septiembre de 1834. La comarca es testigo en esos días de la actividad de las partidas carlistas,  interesadas en golpear en la bahía de Santoña. El diario redactado por Lesson ofrece valiosas observaciones sobre la situación sanitaria y las costumbres de la sociedad santoñesa, además de descripciones precisas de la villa y su entorno.

Imaginemos a Lesson echando pie a tierra...
"Para llegar a la ciudad, tuvimos que atravesar un ancho espacio plantado de álamos, que se extendía entre la población y la playa de fina arena. Nos pareció que las calles estaban poco pobladas y casi todas las formaban grandes tapias, lo que se explica por el gran número de jardines que tienen, pues puede decirse que cada casa tiene el suyo. Una vez en la ciudad, sin que nos pareciera bonita, pues no es más que un conjunto de casas diseminadas, convinimos en que tenía sus encantos: los más bellos naranjos, en gran número, llenos de frutos, dominaban las tapias. Entre los árboles se veían algunas casas de no muy buen aspecto, sin embargo vimos un cuartel con las armas de España, bien construido, pero en ningún sitio hallamos el brillo y el colorido de La Coruña. Ya nos habían dicho que a este respecto la diferencia era enorme, pero al hablarnos de diferencias nos dijeron que Santoña era una suerte de ciudadela, una punta fortificada, como Gibraltar. Confieso que el lugar me pareció muy curioso. Debajo de los árboles o, mejor dicho, detrás de unos álamos, casi como en los pueblos de los mares del sur, bajo un bosque de cocoteros, se alzaban aquí las doscientas casas que formaban la ciudad. Como muchos de aquellos pueblos, esta ciudad se había construído al pie de una montaña de considerable altura, que descendía, cultivada, y terminaba por debajo del pueblo, en un llano, casi al nivel del mar. De lejos, la ciudad parecía que estaba sobre una isla, pero al llegar cerca era la clase de ciudad que acabo de esbozar".


 Santoña en un croquis de 1823.

Pierre Adolphe Lesson en un retrato de 1884.
Cuando visita Santoña en 1834 
tenía 29 años.


Fuente
-Diario de la estancia en Santoña (1834) Lesson, Pierre Adolphe.




BVS DIVULGACIÓN 27. Dos ingleses en la Santoña de finales del XIX.

Los viajeros ingleses Mars Ross y H.Stonehewer-Cooper recorrieron el norte de España entre Pasajes de San Juan y Gijón, recogiendo sus impresiones por escrito. En 1885 publican "The highlands of Cantabria". La visita a Santoña queda resumida en estas líneas...

"Donde cada lugar es de interés, la alabanza se hace monótona, pero debe admitirse que la situación de Santoña es incomparable en la península, quizás con la excepción de Gibraltar. Posándose, como hace, al pie de una montaña aislada, y encarada al centro de una bahía que podría acoger una flota muy grande de acorazados, y tan cerrada por el terreno que el interior siempre está en calma, sin importar la fuerza con la que afuera soplen los vientos del oeste. El lugar es una fortaleza natural y su importancia fácilmente fue reconocida por el primer Napoleón. Cuando aquél gran líder y destructor de hombres dio el reino de España a su hermano, se reservó para él la ciudad de Santoña, la cual, como dijo en una carta poco conocida, deseó convertir en la Gibraltar del Norte.
La iglesia en esta ciudad es bastante interesante, sobre todo por sus tumbas, muy numerosas y hermosas, y también por una imagen milagrosa de la Virgen que vino de Antioquía. El primer piloto contratado por Colón era un natural Santoña, y llaman a una cuarta parte de la ciudad el Barrio de la Cossa, en recuerdo del histórico marino.
Un gran presidio es mantenido en Santoña, ofrece alojamiento para no menos de 700 convictos; como tendremos ocasión de referirnos más tarde a otras cárceles españolas, no es necesario citar aquí en ningún extremo al presidio de Santoña, pero se debe recordar la maravillosa habilidad que los prisioneros han adquirido en el arte de cubrir botellas y similares de pajas coloreadas, y en la fabricación de tarjetas y cigarreras con similares materiales".


Recreación del Cuartel del Presidio (activo entre 1824-1924),
ilustración F.Hierro.

Cuartel del presidio a comienzos del siglo XX.



BVS DIVULGACIÓN 28. El Monte Buciero en 1910.

Mariano de Ferrer Bravo, Oficial de Infantería, redacta en 1910 "Santoña y sus épocas", un repaso a las condiciones naturales de la plaza de guerra, con pertinentes indicaciones sobre cómo acondicionarla para los ejércitos y necesidades del siglo XX. Encontramos en sus palabras una hermosa descripción del Monte Buciero, con notas sobre el modo en que el peñón era explotado económicamente.

"El Monte de Santoña, a cuya falda se asienta la población, empieza a la conclusión de la playa de Berria. Su costa es escabrosísima, debido a que siendo de constitución caliza, el mar ha ido cortando las pendientes, desde la playa al monte, ascendiendo en anfiteatros, llegando a sus más altos picachos entre los cuales podemos citar el del Buciero que alcanza 403 m, el de la Escalera 376 m y el llamado del Nisperal, a 283 m encontrándose sobre este restos de la antigua Atalaya y que, sirviendo de vigía, avisaba a la plaza la proximidad de algún buque, habiendo ofrecido el espectáculo de terribles combates, cañoneo de piratas con los buques que cruzaban a Bilbao o Santander, todo se veía tan cerca, que muchas veces vinieron a sucumbir destrozándose en la costa, ya una vez desmantelados, haciéndose trizas en las peñas. Todo él, excepto las crestas, está cubierto por una capa vegetal donde crece tupido bosque que, visto desde la playa con su verdor esmeraldino, donde resaltan las casitas blancas, representa el efecto de una eterna primavera, pareciendo en algunos sitios la decoración de un encantado país.

Desde el monte y mirando hacia el Norte se domina la extensión del Océano, con sus gigantes olas y su continuo sacudir a las embarcaciones que lo cruzan. En su parte norte hay algún cultivo, viñedo, legumbres y granos. En la que mira hacia el Dueso, han llegado a recogerse hace años, enorme cantidad de chacolí, probando su bondad para esta producción; hoy ya no se cultiva.
Tiene el monte 3/4 de legua de largo y 1/4 de ancho, en todas las estaciones se conserva verde y abundan sus pastos para centenares de ganados de todas clases, teniendo algunos plantíos de árboles frutales. Se encuentran avellanos, encina, afracio, manzano silvestre y otros árboles de madera fuerte y con abundancia, para emplearlo como combustible; también se sacan de sus canteras piedras para hacer inmejorable cal".

Notas:
-Escalera: denominación del actual Ganzo (las alturas que indica son erróneas).
-Hoy sabemos que las costas escabrosas del Buciero se deben en parte a la acción humana (plan de escarpado llevado a cabo por el ejército napoleónico hacia 1812).


Tablas o viñedos en el Dueso.

Presencia de "tablas" en las inmediaciones de El Dueso,
 imagen aérea de 1959.
"Tablas" en el entorno del casco urbano santoñés.



BVS DIVULGACIÓN 29. Huevos de avestruz decorando la iglesia de Santoña.

Hemos dedicado dos artículos a las cartas del médico Pierre Adolphe Lesson, las cuales recogen sus impresiones de la Santoña de 1834.
Lesson llega a la villa en 1834 en plena guerra carlista, a bordo del navío Le Hussard. Entre sus cartas encontramos una lamativa descripción de la Iglesia de Sta. María de Puerto. Acostumbrado a la sobriedad de las iglesias francesas, Lesson se sorprende de la exagerada decoración del templo santoñés. Nos ha llamado mucho la atención la referencia que hace a unos huevos de avestruz. La cosa tiene explicación...Dice Lesson:

"Nunca había visto tantos santos dorados, santos en ropa talar, de seda, con gorros o con tocados de mil formas, Cristos, rosarios, y ornamentos de todas clases. Sobre el altar mayor había más adornos de todas clases, había esculturas góticas, un tabernáculo, puertas, candelabros de variadas formas, hornacinas como sólo pueden representarse mediante la imaginación. Había, en fin, hasta huevos de avestruz colgados por todas partes; y había, junto al altar, un bergantín sobre una plataforma fijada a la pared, como el Espíritu Santo, que era, sin duda, un ex voto."

Al parecer, se remonta a la Edad Media la costumbre de ornamentar los templos con huevos de avestruz. La tradición se fundamenta en el simbolismo del huevo como resumen de la creación. Los de avestruz eran los preferidos, porque son incubados durante 40 días, tantos como la cuaresma, y por su excepcional tamaño, que permitía intrincadas decoraciones.









BVS DIVULGACIÓN 30. Santoña: puerto impenetrable.

Muchas veces hemos hablado de la importancia que el ejército de Napoleón otorgó a la plaza de guerra de Santoña y del descomunal proyecto de fortificación que llevaron a cabo en estas tierras.

Para los galos la bahía santoñesa ha de ser completamente infranqueable. Las baterías pre-existentes de San Martín y San Carlos son puestas al día. En San Carlos se construye una segunda explanada para la artillería, un hornillo para bala roja  y un cuerpo de guardia; los parapetos defensivos son reforzados. En San Martín se construye un almacén de pólvora con capacidad para 7.000 kgms, mejora de parapetos y cuartel para 60 hombres. Levantan la Batería de Galbanes y una posición más elevada hacia el oeste, la Batería Alta de San Martín, además establecen baterías entre San Martín y la Punta de la Cruz (emplazamiento que correspondería de modo aproximado con la actual pza. de toros). Las calles de la población se cierran con parapetos de piedra y escombro, a modo de recinto en torno al núcleo urbano. Además, conocemos la existencia del proyecto de construcción del Fuerte del Pitorro, sin olvidar las intensas obras llevadas a cabo en el Rastrillar laredano, así como en el Puntal.

No obstante, en la mente de los ingenieros franceses la bahía no estaba aún cerrada. ¿Imaginas una cadena extendida entre el Monte Buciero y el banco del Pitorro? 

A continuación, 2 fragmentos de carta del 6 de octubre de 1812 dirigida por el Ingeniero de Marina De Genvilly, al General Lameth, gobernador de la plaza santoñesa.

"Se limitará pues, por el momento, a dirigirla desde el Banco del Pitorro a la Batería baja de los Galbanes: este intervalo presenta una extensión de cerca de 160 toesas (unidad de medida: 1 toesa equivale a 7 pies castellanos, o 1,9 metros)".

"Se conseguirá la certidumbre completa que ningún choque de embarcación de cualquiera rango que sea, aunque sea favorecida por el viento, y por la marea, no romperá la estacada, siendo como la pido, y con esta seguridad concluyo la explicación de las reflexiones que el deseo de ser útil me ha sugerido en este particular".

A lo largo de extensas cartas, el ingeniero informa de los progresos y fracasos en la instalación de la estacada, solicita materiales o realiza propuestas para mejorar el sistema de cierre del puerto santoñés.

Lógicamente la estacada provista de cadena podía abrirse en caso de ser necesario. Así lo describen las cartas en octubre de 1812:

"La estacada podrá abrirse y cerrarse con facilidad y en todo tiempo por medio de dos áncoras de corbetas aferradas de antemano la una hacia arriba y la otra hacia abajo para servir de puntas de retorno y contener la extremidad de la parte movible de la estacada abierta, e igualmente se cerrará en toda estacion y a todo instante".

En la correspondencia de 24 de Noviembre de 1812 se informa de la retirada momentánea del cierre de la bahía. Los franceses no preveían en estos instantes ser inquietados desde el mar y comenzaba la época invernal:

"Se ha retirado la estacada porque la estacion no da ningun temor de ningun ataque por parte del mar".



El peculiar elemento de la defensa de la plaza de guerra de Santoña
quedó reflejado en este plano de 1813.


Nota: tenemos noticia de que la cadena en cuestión se encuentra, al menos parcialmente, fondeada en la bahía.




BVS, Buciero Vida Salvaje
Defensa del patrimonio cultural
y el entorno natural de Santoña.

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