martes, septiembre 30, 2014

Santoña: Historias breves 21-40


(enlace a Santoña: Historias breves 1-20)
(enlace a Santoña: Historias breves 41-60)



21. El enemigo dueño de la playa, será al otro día dueño de la montaña.

En junio de 1812 el Mayor Baltazar envía desde la sitiada plaza de guerra de Santoña, una carta al General Caffarelly, Jefe del Ejército del Norte. Faltaban algo menos de dos años para que las tropas napoleónicas perdiesen su dominio sobre Santoña, aún así las palabras del Mayor Baltazar describen el temor a un inminente desembarco que pudiera producirse en las arenas de Berria y las medidas adoptadas para hacerle frente.

"He tenido el honor de escribir por tres veces a V.E. para darle parte, tenemos a la vista una División Inglesa, pero esta misma División me ha obligado a hacer uso de vías poco seguras, y temo que sus cartas hayan llegado a su destino.

Esta División compuesta por dos navíos, tres fragatas, dos buques no se han quitado de la vista; se mantienen cuidadosamente al viento de Santoña cambiando de posición luego que cambia el viento.

No sé cuales son las ideas del enemigo, pero los navíos son poco cómodos para hacer el crucero: esta División no se mueve y está siempre burlándose.

Desde Bayona a la Coruña no hallo otro Puerto que puedan fondear navíos sino en Santoña y que puedan atacarla: Desde su aparición el tiempo ha estado tempestuoso, lo que ha impedido conocer sus intenciones.

Acabo de recibir la carta que me ha hecho V.E., el honor de escribirme el 10 del corriente: luego que se halle aquí el Batallón del 130 me creeré en estado de defenderme. (...) Estoy resuelto a no abandonar la Ciudad (nota: modo de referirse al núcleo urbano de Santoña), y a oponerme cuerpo a cuerpo a su desembarco. He reservado dos piezas de a 8 que están disponibles y colocarlas cerca de mi puerta para servirme de ellas particularmente en este caso. Como unos almacenes de armas y pólvora que están en las barracas del Dueso sin poderse ver, se pierden al cabo de pocos días; por otra parte el enemigo dueño de la playa, será al otro día dueño de la montaña; y el fuerte no se halla cerrado en su garganta, y no es susceptible de cerrarse, es pues el paso el que quiero defender por de pronto y oponerme en seguida al desembarco. Los artilleros de la marina y los artilleros aprendices marinos se hallan alojados en San Martín y San Carlos, y he reservado en la Ciudad lo que creo más propio a seguirme para echarme atropelladamente en medio del enemigo, si dueño del paso corre a desembarcarse".





22. Fortificación de Santoña en 1937.

En mayo de 1937 las fuerzas republicanas tratan de extender líneas fortificadas a lo largo de la costa cántabra. Al mismo tiempo se constata el avance de los proyectos de fortificación en las líneas del río Agüera y el Asón. Los puertos, cordales y peñas al sur, aproximadamente en los límites de la provincia, quedan marcados por las trincheras y baluartes defensivos, en un esfuerzo por contener el inminente avance del bando sublevado.
Los partes respublicanos de mayo de 1937 describen los intensos trabajos de puesta en defensa.

¿Cómo es fortificada Santoña en tiempos de la Guerra Civil?

Varias de las fortificaciones santoñesas erigidas a lo largo del siglo XIX pasan ahora a albergar piezas de artillería de campaña. Los trabajos son ejecutados por la Compañía de Costa nº 13, en concreto la sección establecida en Laredo encargada del tramo costero entre la Ría de Oriñón y el Cabo de Ajo. En Santoña se centran especialmente en la Playa de Berria, donde se extienden completas líneas atrincheradas, tres nidos de ametralladora con pasos cubiertos y casamatas destinadas al reposo y protección de la tropa, además de una trinchera de 160 metros lineales trazada en las alturas del Brusco capaz de batir tanto el arenal de Berria como el de Helgueras. Las trincheras quedan extendidas "a todo el largo de la playa" de Berria. El volumen de tierra, arena y piedra extraída de las canteras cercanas da buena cuenta de la relevancia de las obras ejecutadas en Santoña, las cuales quedan completadas con otros dos nidos de ametralladora en la entrada a la bahía.

Las obras santoñesas presentan la particularidad de emplear a presos del Penal.

Dos cañones rusos de campaña (Krupp 87 mm) fueron montados en el Fuerte de San Carlos, como parte de las defensas planteadas en la bahía de Santoña.


Krupp 87 mm



Documentación gracias al historiador José Ángel Hierro-Gárate.



23. Fortificación de Santoña en 1937.

Los partes de la época hablan de tres nidos de ametralladora construidos en la Playa de Berria. La posición del primero está clara (promontorio de "la cantera"), no así la de los otros dos: uno estaba situado en la zona central de Berria; el otro, "en el extremo oriental", es decir, en el entorno de la Batería de la Cueva y el cementerio santoñés.

Descripción de obras en el promontorio de "la cantera", Playa de Berria, Santoña, contenida en los partes republicanos:
-"Explanación de un montículo de roca areniza para el emplazamiento de un nido al oeste de la playa".
-"Colocación de 17 metros cúbicos de mampostería en los muros de este nido".

Cañón japonés, modelo Arisaka 75 mm. En 1937 cuatro de estos cañones fueron instalados en el Fuerte del Mazo.

Arisaka 75 mm




24. Un viajero francés en la Santoña de 1860.

El viajero Germond de Lavigne publica en 1867 la obra "L'Espagne et le Portugal". Localizamos en sus páginas unas líneas realmente interesantes sobre Santoña, el sistema de transportes de la época, o la descripción de las obras militares, muchas de las cuales acababan de concluirse en esos años (Fuerte de San Carlos, Fuerte de San Martín, Cuartel del Sur, por citar tres obras que han llegado a nuestros días).

"Existe, por mar, entre Santander y Bilbao, un servicio de barcos de vapor que llega a Santoña, y encontramos fácilmente barcos a vela (travesía de 3 horas). Podemos también abordar en el Puntal al otro lado de la bahía, en el nacimiento de un camino de mulas que recorre el paisaje, a una pequeña distancia del mar por Galizano.

Argoños, 60 casas. Vista magnífica sobre la bahía y la montaña de Santoña.

Esta montaña, casi completamente aislada, se comunica al oeste con el continente por una lengua de arenas. La montaña mide aproximadamente 4 kms en un sentido, 1 km en el otro sentido; presenta, del lado del ancho, una muralla vertical de rocas defendidas por cantiles inabordables. Del lado Sur, forma pendientes en anfiteatro. La bahía, cuya entrada está en la base oriental de la montaña, se desarrolla entre ésta y el continente, y penetra, por tres brazos profundos, en el interior de las tierras dónde recibe varios ríos. En el extremo Este, cerca de un alto acantilado, percibimos el hermoso puerto de Laredo, y un poco más allá, al fondo de una prolongación, la villa de Colindres".

A continuación, la descripción que hace de la ciudad de Santoña:
"Santoña. 2700 habitantes. La villa está al pie de la montaña haciendo frente al medio de la bahía. Fue en otro tiempo una ciudad importante. Esta montaña aislada, tan bien defendida por la naturaleza, esta bahía inmensa que puede recibir una nutrida flota, con un fondo excelente, profundo y seguro, siempre tranquilo a pesar de los tiempos más gruesos, hicieron apodar a Santoña, Cherburgo, Cronstadt, o el Gibraltar de España. Un plan general de fortificación va completándose poco a poco alrededor de la ciudad, sobre las cumbres de la montaña y sobre los puntos principales de la bahía".






25. Una ilustración (excepcional y desconocida) del Bloqueo de la Plaza de Santoña.

Creemos que es la primera vez que esta imagen es conocida en Santoña.

En una biblioteca digital italiana hemos localizado esta lámina que recoge un momento clave de la historia de Santoña. Forma parte de una colección de dibujos denominada "Views in Spain", de John Synge.

El pie de la imagen reza "Santoña en la provincia de Burgos bloqueada por el ejército español". Vemos un contingente de soldados y oficiales españoles armados con artillería, junto a cajas de municiones, situados en El Puntal (la fortificación del Puntal no cayó en manos españolas hasta febrero de 1814, por lo tanto una imagen similar no debió producirse hasta ese momento). Tal vez deba entenderse como simbolización del año largo de bloqueo de Santoña, en concordancia con el título, más que representación del asalto iniciado a finales de febrero de 1814.

El Monte Buciero se representa con gran fidelidad, incluso aparecen las fragatas inglesas que trataron de bloquear Santoña desdel el mar desde 1812. Es un documento excepcional y una alegría compartirlo con vosotros.






26. Capitulación de Santoña en la prensa de la época: "El Bascongado".


Así recogió la prensa de 1814 la capitulación de la Plaza de Santoña en manos de Napoleón. Líneas sacadas de "El Bascongado":

"Santoña. Capituló. La capitulación debe ser aprobada por el Lord

Wellington y por Soult, para cuyo efecto pasaron por esta (Bilbao) el dia 22 dos oficiales, uno francés y otro español: y ínterin hay armisticio. [Noticia cierta.)

En carta del 21 me dicen: hoy mismo han capitulado los franceses la entrega de la plaza y fuertes de Santoña, baxo las condiciones de permitirlos paso para Francia con mochilas, quedando libertad á los alemanes y demás extrangeros para restituirse al seno de sus familias.

Parte de los fuertes están ya ocupados por nuestras tropas, y se espera la confirmación del Lord para entregar la plaza."

Se ponía así fin a una ocupación francesa de casi cinco años. Los "alemanes y demás extrangeros" a los que se refiere la noticia eran parte del contingente de unos 2000 hombres que Napoleón destinó a Santoña.







27. Santoña, puerto romano.

En imagen un As de Bolskan, moneda romana en circulación en el primer siglo de nuestra era. Una moneda igual es una de las joyas arqueológicas que relatan el pasado romano de Santoña.

Más información, BVS Divulgación 7. La Santoña Romana.






28. Santoña, puerto romano.


Un antoniniano de Victorino fechado en 268-70 d. C. y acuñado en Colonia. Una moneda idéntica fue localizada en el entorno de la Iglesia de Sta. Mª de Puerto, Santoña.

Más información, BVS Divulgación 7. La Santoña Romana.








29.  Santoña, puerto romano.

Sestercio de Adriano (134-138 d. C.), una moneda como ésta fue hallada en Santoña y sirve para hacer visible lo mucho que queda por conocer de la Santoña romana.


Más información, BVS Divulgación 7. La Santoña Romana.







30. Las bombas de mortero.

Son grandes esferas de hierro fundido, huecas, empleadas en morteros. Estaban dotadas de una rudimentaria espoleta que regulaba el retardo de la explosión. Las bombas de mayor calibre podían pesar alrededor de 72 kg en el mortero de 12 pulgadas. Para facilitar su manejo llevaban en la parte superior dos anillas que permitían su carga vertical en la boca del arma, por medio de dos palancas con ganchos manejadas por cuatro hombres. En el proceso de disparo, los artilleros quedaban expuestos al peligro de una explosión accidental por fallo de la carga.

El interior de las bombas se rellenaba de pólvora, balines, y en ocasiones brea para provocar incendios.

Santoña cuenta con un buen número de fortificaciones cuyos edificios presentan cubiertas a prueba de estas bombas. Un buen número de bombas de mortero "santoñesas", para entendernos, permanecen a la espera de ser exhibidas con el debido orgullo, y el consecuente beneficio turístico, cultural y económico para la villa marinera.







31. Un dibujo sin aparente sentido.


Queremos compartir "una cosa rara" de las que te puedes encontrar en un lugar como el Monte Buciero.
En un roquedal del entorno del Fuerte de San Carlos, quedando a protección de la lluvia, se localiza el dibujo que veis a la izquierda. Parece tener una cierta pátina de antigüedad, al menos es evidente que ha sido realizado hace años. En un principio pensamos que podría tratarse de un emblema heráldico, la representación de un apellido, o vaya usted a saber. La posible solución al enigma está en el interior del fuerte. La estampa que ofrece una de las ventanas de la fortaleza recuerda mucho al misterioso dibujo, sin aparente sentido, que alguien había realizado a pocos metros de allí.

Al echar un vistazo más detenido al dibujo, podría decirse que representa una ventana, incluso las uniones entre las piedras, y el panorama más allá del marco. ¿Pudiera deberse a la mano de un soldado destinado al Fuerte de San Carlos?






32. Santoña aziliense.

Centenares de útiles prehistóricos muy similares a los que veis en imagen, además de arpones, huesos de ciervo decorados, agujas, azagayas...dan testimonio de las ocupaciones humanas en el Monte Buciero, y su entorno, desde hace más de 12.000 años. Llevan miles de años esperando a ser mostrados y disfrutados por una sociedad que perciba su valor, los exhiba con orgullo, y se dé cuenta de su potencial cultural-turístico.

Estos hombres se enfrentaron a un cambio climático que modificó profundamente su mundo, con un mar que engullía rápidamente su hábitat, sus lugares de pesca y recolección, sus refugios. La plataforma costera que se extendía al norte del Buciero desaparecía bajo las aguas, y el nivel marino llegó a situarse dos metros por encima del actual: un impacto enorme sobre las vidas de estos hombres, obligados a adaptarse. Los acantilados del Buciero ofrecieron entonces un gran número de abrigos, en los que ha quedado impresa la huella de estos pobladores a lo largo de 6.000 años (12.000-6.000 antes del presente).






33. Relato de un viajero francés en 1896.

En 1896 el viajero francés Henry Lyonnet retrató con estas palabras su llegada a la bahía de Santoña y la villa de Laredo ("À travers l'Espagne inconnue"). Es un texto muy interesante que describe los precarios medios de transporte de la época, el carruaje, o la barcaza imprescindible para salvar el paso entre Treto y Colindres. Hay que tener en cuenta que la línea ferroviaria Santander-Bilbao se inaugura ese mismo año, 1896, y que el puente que salva la ría del Asón no entra en funcionamiento hasta 1905. Se conservan testimonios del paso de la ría gracias a barcazas al menos desde el siglo XV.

Las palabras del viajero francés captan los colores, paisajes e incluso olores. La traducción es bastante fiable, aunque alguna imprecisión habrá.

"El verdadero país de la sardina, el verdadero centro, no es Santander propiamente dicho, sino la parte de la costa que se extiende de Santander a Bilbao. Es Santoña, Laredo, Castro-Urdiales. Para ir allí, solamente hay una elección de los medios. Hacia la una de la tarde, un bello día en Santander, subí al final al instrumento de suplicio español del que ya hablé anteriormente, y que se llama diligencia. El coche se aleja, al trote corto de sus seis mulas, levantando nubes de polvo sobre su paso. Perdemos de vista la bahía de Santander, luego continuamos junto a un macizo de montañas arboladas. El paisaje es delicioso. Nos cruzamos con carretillas pesadas de ruedas amplias, arrastradas por gruesos bueyes. En los arroyos, jóvenes y viejas con las vestimentas arremangadas, las piernas en el agua, lavan su ropa blanca en lo mejor de la corriente. Los niños corren detrás de la diligencia y se suspenden al estribo. A las seis horas dejamos la montaña, y alcanzamos el fondo de un golfo. Este pequeño golfo no es otro que la hermosa bahía de Santoña. Dejamos al otro lado de la bahía, protegido contra los vientos del norte por un alto macizo que lo domina, el pequeño puerto de Santoña, y nos dirigimos hacia Laredo de donde nos separa un brazo de mar. Coches, carretillas, diligencias, llegan en fila a un cruce de caminos, luego se paran. Hay que esperar la barcaza que pasará a cada enganche, uno tras otro. Después de una hora de espera, es nuestro turno. La diligencia y las seis mulas pasan sobre la barcaza. La operación del paso comienza mientras que dos guardias civiles, subidos en un bote de socorro, acompañan filosóficamente la comitiva. Una decena de hombres armados de uñas de madera hace seguir a la barcaza el hilo de hierro que se tendió entre ambas orillas, y la balsa lentamente se adelanta, mientras que un bello sol poniente ilumina este cuadro de sus rayos de púrpura y de oro.

Repetimos nuestra carrera hacia Laredo y se percibe sus primeras casas. En esta parte de España, casi todas las casas tienen un blasón de piedra esculpido debajo del tejado. Apenas entrado en el pueblo, un olor fuerte de sardina asada le agarra a uno por la garganta. Entre Santoña, Laredo y Castro-Urdiales, hay más de treinta fábricas de sardinas".



 La barca y la Torre de Treto (grabado de Mariano Pedrero).




34. Granaderos destinados a Santoña, 1812.


Esta carta da cuenta de la llegada a Santoña de una compañía de granaderos a mediados de 1812, a fin de reforzar la guarnición acantonada en la plaza. Los granaderos del ejército napoleónico eran tropas de asalto consideradas de élite, seleccionados por su estatura (mínimo 173.5 cm) y experiencia en guerra (4 años de servicio y participación en al menos dos grandes campañas).

"Santoña 18 de junio de 1812

Mi General:

Auque el General Dubreton no ha recivido todavía las órdenes de V.E., me ha embiado al Señor Géfe de Batallón de Porturean una Compañía de Granaderos.

Si el amor propio no me engaña, me creo en estar en estado siempre que conserve este refuerzo, de resistir a toda especie de ataque de modo que pueda dar al General Dubreton el tiempo necesario para permanecer aquí.

Estas tres Compañías estaban destinadas a ir a Oriñón a interceptar el que desembarquen los ingleses; pero un viento del oeste norte los mantiene a lo largo desde ayer.

Suplico a V.E. acoja con bondad el homenage de profundo respeto y de mi perfecto afecto.

El Mayor = Baltazar ="






35. La fragata Arethusa, el desembarco en el arenal de Helgueras y la recuperación momentánea de Santoña de manos del enemigo, 1810.

Primeros días de Julio de 1810. Santoña está en manos de un contingente del ejército napoleónico. La posesión del puerto santoñés garantiza el control marítimo del cantábrico oriental y el abastecimiento del ejército invasor.

Unos mil españoles al mando de Porlier (apodado "el Marquesito"), son embarcados en la flotilla que dirige el Comodoro Robert Mends, a bordo de la fragata Arethusa.

Un 11 de julio Mends relata en un informe lo sucedido...

"On the morning of the 5th instant, we landed with the Spanish force on the Beach to the westward of Santona, and, immediately, went forward to the town, which we entered without any loss, the French retiring across the River."

"En la mañana del día 5, desembarcamos con las fuerzas españolas en la playa al oeste de Santoña, e inmediatamente nos dirigimos hacia el pueblo, donde entramos sin pérdidas, con los franceses retirándose a lo largo del río".

El HMS Arethusa era una fragata con 38 cañones, construída por la real armada inglesa en Bristol en 1781. Sirvió en tres guerras y protagonizó una larga lista de capturas y batallas, hasta ser desmantelada en 1815.



HMS Arethusa en una de sus operaciones en Curacao



36. Incidente en Santoña.


Localizamos en un documento de 1895 (firmado por M. Glover) una historia muy curiosa y un tanto cómica que creemos es totalmente desconocida, y queda corroborada por cartas de Wellington en tiempos de la Guerra de Independencia española.

En Octubre de 1813 los franceses capturaron en Santoña un suministro inglés con indumentaria destinada a sus tropas en España: pantalones, sombreros, polainas y zapatos. La captura tuvo lugar cuando el navío inglés "Margaret" tuvo que entrar en el puerto santoñés con motivo de una galerna.

Esta carta de Wellington al Gobernador francés de la Plaza de Santoña, el General Charles de Lameth, nos muestra el interés de los ingleses por pagar un rescate por el cargamento apresado, dando por hecho que los atuendos ingleses no tenían utilidad para las tropas francesas de Santoña, y a fin de no enviar de nuevo el cargamento desde Inglaterra:

"Al General Charles de Lameth, Santoña. Dic 1813.

Señor, le envío una carta del Duque de Dalmacia (Soult), en la que me dice que usted va a autorizar la venta de los uniformes y otros efectos apresados al navío Margaret en el puerto de Santoña.

El portador, M. Drake, está autorizado a comprar y pagar lo que le sea restituído. Wellington".

Lo sorprendente de esta historia es que los franceses (bloqueados en Santoña, y con dificultad para recibir provisiones de todo tipo, incluída la indumentaria), ni cortos ni perezosos ya estaban enfundados en los uniformes ingleses.

El documento de 1895 sirve para cerrar esta historia:

Wellington propuso a Soult (Mariscal francés) comprar el cargamento de ropa; éste último accedió, tal como hemos visto, pero la guarnición francesa en poder de Santoña ya estaba dando uso a los pantalones, sombreros, polainas y zapatos. Incluso a las chaquetas de los oficiales ingleses.






37. Ataquemos Santoña.

Fragmento de la correspondencia entre el Comandante en Jefe Wellington y el Comodoro Sir Home Popham, el primero de noviembre de 1812. Aparte de revelar las rencillas entre mandos ingleses y españoles, aliados contra la Francia de Napoleón, el texto es relevante para hacernos una idea de cómo fue fraguándose la liberación de la plaza de Santoña. Ésta no tendría lugar hasta bien entrado 1814, aunque como vemos Wellington se decantaba por atacar a finales de 1812.

"Sería desafortunado que Mendizábal no haya iniciado el ataque a Santoña, de acuerdo a las órdenes que el General Castaños me aseguró que le habían sido dadas. Tenemos a disposición toda la fuerza del ejército del norte en nuestro frente; de hecho, todos sumados son más de los que puedo manejar; y nunca hubo mejor oportunidad para el ataque que la ofrecida por el momento presente.

Los españoles, no obstante, han actuado como les place desde que les conozco; y he aprendido a llevarlo con paciencia, males y decepciones, para los cuales no hay solución".

Imagen del General Francisco Javier Castaños, participó en varios de los episodios fundamentales de la Guerra de Independencia, la Batalla de Tudela o la de Somosierra. En 1808, Batalla de Bailén, fue artífice de la primera derrota del hasta entonces invencible Napoleón.


General Francisco Javier Castaños



38. Correspondencia de Wellington: estrechando el cerco a Santoña.

Este documento redactado por el Comandante en Jefe Wellington describe con detalle los movimientos de tropas destinadas a recuperar Santoña, a mediados de 1813. En estos momentos el bloqueo terrestre de Santoña pasó a alcanzar los 5000 hombres. Se estima que Santoña no va a caer por un sitio o asedio, como el que puede establecerse en ciudadades como Vitoria o San Sebastián, y que un bloqueo completo tierra-mar se hacía imprescindible para debilitar y rendir al contingente de 2000 franceses apoderados de la plaza cántabra. El objetivo final era aislar por completo a los franceses, dejarles incomunicados y sin suministros por tierra y mar, evitando por el momento una confrontación directa cuyo escenario, Santoña, ofrecía demasiadas ventajas a los defensores, y habría conllevado una auténtica sangría y un altísimo coste en hombres.

"Hernani, 13 de julio, 1813.

Se ha solicitado al Teniente General Sir Thomas Graham que mande, como estime apropiado, a la primera y quinta división, y a las brigadas del General Pack y General Bradford, que continúe las operaciones del sitio de San Sebastián, ya que las tropas bajo el mando del General Mendizábal van a ser totalmente relevadas del bloqueo a dicho fuerte.

Se ha urgido al General Mendizábal a que separe de la séptima división del noveno ejército un contingente suficiente de tropas, de entre las que están allí, para formar y asegurar el bloqueo de Santoña, a fin de impedir que el enemigo pueda salir de cualquiera de las maneras de esa plaza, o que reciban suministros por tierra.

El General Mendizábal podrá cumplir estos trabajos permitiendo que un pequeño contingente sostenga este bloqueo. Las restantes tropas de la séptima división del cuarto ejército, las cuales están bajo el inmediato mando del General Mendizábal, que no sean empleadas en el bloqueo de Santoña, van a ser enviadas a las alturas del Monte Jaizquibel, a espaldas de Fuenterrabía, conservando puestos entre Monte Jaizquibel y el mar. Así asegurarán el flanco izquierdo del ejército de apoyo del asedio".


Imagen: General Mendizábal, una de las figuras destacadas del bando español durante la Guerra de Independencia española. En 1811, su fracaso en la batalla de Santa Engracia (Extremadura), con 800 bajas y 3000 prisioneros, supuso la degradación de Mendizábal, quien solicita ser readmitido como simple soldado. Su heroicidad, como soldado, en la Batalla de Albuera, inició su proceso de rehabilitación. El 11 de febrero de 1813 atacó a una brigada francesa en el camino a Santoña.


General Mendizábal



39. Descripción de Santoña a finales del siglo XIX.

La obra de Charles de Varigny "Nouvelle Geographie moderne des cinq parties du monde", escrita en la última década del siglo XIX, guarda la siguiente descripción de la provincia de Santander, con mención especial a la villa de Santoña:

"Al este de Santander y a 48 kilómetros de distancia, Santoña, gran villa de 5,000 habitantes, está a punto, si no de suplantar a Santander, por lo menos de hacer a ésta una competencia temible. Fue en otro tiempo una ciudad importante, dominada por una alta montaña fácil de fortificar, y dominante ella misma de uno de los puertos militares más bellos que la naturaleza haya formado. Cuando Napoléon le dio España a su hermano, exceptuó de ello a Santoña, e hizo comenzar allí trabajos de defensa interrumpidos por los acontecimientos. Estos trabajos han sido repetidos después y lentamente se prosiguen. Los españoles ven en Santoña el Cherburgo y el Gibraltar de su costa septentrional. Otros centros considerables de la provincia son, en el sur de Santander, Torrelavega, Los Corrales, Bárcena, Reinosa, vieja ciudad con casonas blasonadas, centro de un comercio local de granos, de vinos y de aguardientes, de vidrierías y de explotaciones mineras. Al este comienzan las provincias vascas: son en total tres, Vizcaya, Álava y Guipúzcoa".


Imagen: Croquis localizado en "La défense des côtes d'Europe: étude descriptive, au double point de vue militaire et maritime", Carl Didelot, 1894.






40. Fragmento de carta enviada desde Santoña en abril de 1812.

El Coronel de Ingenieros Breuille se dirige al alto mando francés describiendo las nuevas obras de fortificación encargadas por el Emperador y se queja de la escasez de medios humanos.

"Con carta de V.M. mi General he recibido las órdenes del Emperador para las obras de este año. S.M. ha fijado nuevas bases que me obligan a mudar todos mis proyectos; estoy espantado de su nueva reducción; la comisión pide tantas cosas que no bastarían cuatro oficiales para hacer este trabajo bien en dos meses, y para esto sólo me han enviado de Bayona un capitán de 1ª clase, que a más de no ver para nada, viene incómodo porque se ha alejado de su mujer. El Pitorro aún no está aprobado después de un aviso que no puedo descubrir el origen lo mira como inútil e inejecutable. Tengo orden de destruir San Felipe, las dos baterías que acabo de hacer construir entre San Carlos y San Martín; en fin, las dos del Puerto principiadas tendrán los nombres de Ystria y Caffarelli, felizmente que esto no me parece muy preciso. Debo presentar el proyecto primero de un fuerte a la extremidad de la ciudad cerca de la fragua de armas. 2º Una ciudadela sobre una de las alturas que dominan Dueso. 3º Un fuerte sobre el Brusco del lado de la mar. Digo a V.M. todo esto mi General como en confianza, y no dudo que V.M. lo tomará igualmente".



Fuerte del Mazo, la ciudadela a la que se refiere la carta



BVS, Buciero Vida Salvaje
Defensa del patrimonio cultural
y el entorno natural de Santoña.




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