lunes, septiembre 15, 2014

BVS DIVULGACIÓN HISTORIA DE SANTOÑA 11-20



Recopilamos en el blog los artículos de divulgación que vamos publicando en Buciero Vida Salvaje - Facebook, una vez que han "hecho su vida" en la red social (han sido compartidos y comentados ampliamente, se agradece). Aquí los 10 primeros.



BVS DIVULGACIÓN 11. Bayonetas dispuestas a presentarse al enemigo.


El Mayor Baltazar (Balthazar), al frente de la Plaza de Santoña bajo dominio francés, remite al General Caffarelli el 19 de mayo de 1812 un informe. "Estos documentos le pondrán en estado de fijar su opinión sobre la situación de Santoña".


El Mayor pide insistentemente "un oficial para que haga las funciones de Ayudante de Plaza, porque a pesar de mis esfuerzos, los detalles se multiplican en extremo, y la Plaza tiene tantos que arreglar...". Podemos imaginar numerosas obras de fortificación ejecutándose al mismo tiempo, e innumerables problemas (suministros, alojamiento de las tropas...). A continuación Baltazar describe con detalle las tropas destacadas en Santoña:

"Ejército del Norte de España. Plaza de Santoña

Estado de la situación de las tropas que componen la Guarnición de la Plaza de Santoña en la época de 16 de mayo de 1812.

-7º Batallón del 1er Regimiento de marcha del Ejército del mediodía compuesto de 2 compañías del 28 de línea (9 oficiales, 95 tropa), 2 compañías del 34 de línea (10 oficiales, 313 tropa), 2 compañías del 79 (10 oficiales, 334 tropa).
-2 compañías del 130 Regimiento de línea (4 oficiales, 294 tropa).
-Destacamento de la 4º Compañía de aprendices de Artilleros de Marina (1 oficial, 31 tropa).
-1ª Compañía de Gastadores (2 oficiales, 160 tropa).
-Gendarmería Imperial (9 hombres).

Total de presentes 39 oficiales, 1210 tropa.

La infantería presenta un total de 976".

(nota: menos los destacados en Colindres, que en estas fechas son 71 hombres, menos enfermos y convalecientes, el Mayor Baltazar presenta una cifra de "821 Bayonetas...realmente para presentarse al enemigo").

A finales de junio del mismo año el contingente ocupante de Santoña se había incrementado hasta los 1594 hombres, más 200 destinados a Laredo.






BVS DIVULGACIÓN 12. ¿Cuántos cañones y balas hubo en la Santoña de 1812?

¿Te haces una idea de la importancia que Santoña cobró como punto estratégico en manos del ejército de Napoleón?
Para formarse una idea certera, nada mejor que un informe del Coronel comandante de Artillería del Ejército del norte de España, Pontenau. Son tres páginas, fechadas un 26 de abril de 1812, con una pormenorizada relación del estado de la artillería destinada a defender Santoña. Se resume de la siguiente manera:

-131 cañones de hierro.
-27 cañones de bronce.
-20 carronadas de hierro.
-6 morteros.
-2 cañones pedreros de hierro.
-8 obuses.
-30.886 balas de cañón.
-740 balas incendiarias.
-369 bombas.
-1.876 balas de obús.
-29.969 balas de hierro batido y colado.
-49.506 kilogramos de pólvora.

Un dato más. Las piedras de fusil, o de chispa, eran imprescindibles para producir la detonación de la pólvora en los fusiles. En Santoña, en 1812, había nada menos que 98.420 piedras de chispa (algunas están en manos de particulares y podrán exhibirse cuando la sociedad avance en su proceso hacia la civilización, algún día será).


Este clarificador documento firmado por el coronel Pontenau, interceptado junto a decenas de cartas salidas de Santoña con dirección al alto mando napoleónico, resume a la perfección el interés galo por fortificar y conservar hasta el último segundo la península santoñesa. Ojalá los datos sirvan para avivar la imaginación, y ojalá estas cartas despierten en Santoña el interés que merecen. Por el momento, nos podemos quedar con la imagen de todo ese armamento posicionado en los puntos vitales del Monte Buciero, a lo largo de la entrada a puerto, en el paso terrestre, en los almacenes y polvorines, y casi dos mil franceses bien formados para el combate, mientras la Plaza de Santoña era fortificada con hasta 800 obreros locales.





BVS DIVULGACIÓN 13. La toma de la Batería del Puntal.

En febrero de 1814 el ejército español inicia la toma de la Plaza de Santoña, en poder francés. La Batería del Puntal es el escenario del primer ataque. Estamos en la noche del 12 al 13, el Capitán Antonio Nicolao manda contra la posición a una compañía de cazadores del regimiento de Monterrey. El parte de la operación impresiona:

"Escalado el fuerte, los enemigos se encerraron en la casa cuerpo de guardia, desde donde hicieron una resistencia obstinada; pero el arrojo de los cazadores hizo se dirigiesen á la puerta, y forzándola, el qué cayesen en sus manos un oficial y 23 hombres prisioneros, y el resto de la guarnición hasta 30 muertos á bayonetazos. Para esta operación contribuyó en gran manera la intrepidez del cazador de Monterrey Torcuato S. Mamed, que viendo á los enemigos encerrados en la casa, se subió al tejado, y destechándolo con la hacha que llevaba al asalto, se dejó caer, por el corto trecho que abrió encima de los enemigos, de los que sufrió varias contusiones, y matando con el hacha á uno, salió con tres prisioneros después de abierta la puerta. Subido al fuerte, me confirmé en la idea de la multitud de fuegos de cañón y obús que de Santoña protegen al Puntal en todos sentidos (en la defensa se emplearon 6 piezas de cañón desde Santoña); así que, al momento determiné fuese destruido, lo que se ejecutó en la parte que lo permitió el resto de la noche, haciendo se cortase la estacada horizontal que cernía la escarpa, se clavasen las dos piezas de á 24 que guarnecían él fuerte, y se deshiciesen las cureñas, por la imposibilidad que se experimentó en transportar dichas piezas, á causa de la dificultad que ofrecía la arena, y la falta de medios para suplirla. Al amanecer quedó el fuerte ocupado por un piquete de observación, y sostenido con dos compañías situadas á cierta distancia, á fin de tantear la importancia que los enemigos daban al Puntal, de la que no dudaba por la influencia que tiene sobre él puerto de Santoña; así que, apenas se hizo de día rompieron los enemigos un vivo fuego de cañón y obús sobre el fuerte y sus inmediaciones".

La toma del laredano Fuerte del Rastrillar, y los fortines del Brusco y Gromo, se suceden en los días siguientes. El ejército español se apoderó así de las obras exteriores de la Plaza de Santoña, quedando a sus puertas.







BVS DIVULGACIÓN 14. ¿Cómo era la desembocadura prehistórica del Asón?

Tendemos a pensar que el entorno que habitamos "siempre ha sido así", un escenario de valles, montañas y costas que ha permanecido sin cambios a través de los milenios, como esperando a que llegásemos nosotros a extender nuestras poblaciones e infraestructuras.
Nada más lejos de la realidad.
Hoy sabemos que los últimos 20.000 años, con el fin de la última glaciación, han supuesto un aumento constante del nivel marino, con el remodelado consiguiente de las costas y la adaptación de los cauces fluviales. ¿Sabías que los estuarios cantábricos, con las barras litorales y arenales asociados a ellos, se formaron hace 8.500 años, en respuesta a la subida del nivel marino?
Tener la referencia de cómo era nuestro entorno hace milenios, nos ayuda a ponernos en la situación de nuestros ancestros, y entender la evolución de sus estrategias económicas. Las cuevas y abrigos del Buciero dan testimonio detallado del modo en que estos hombres lograron adaptarse al medio en un escenario de ascenso marino y cambio climático, de cambios culturales también.
Situándonos en la actual Santoña, al pie del Monte Buciero y en la desembocadura del Río Asón, debemos hacer un ejercicio de imaginación, simple pero costoso. Imagina que hace 15.000 años la línea costera se situaba a 9-11 kms de la actual. Eso significa que entre el Monte Buciero y el mar encontrábamos unos 11 kms de suaves colinas y placas litorales, tierras hoy sumergidas. No existía bahía, ni nada que se le pareciese. El Río Asón, como todos los ríos cantábricos, vertía sus aguas en dirección norte tras cruzar entre el Buciero y la punta del Brusco.

¿Cuesta imaginarlo? Esta imagen representa la topografía del fondo marino en el entorno de la actual Santoña. Puedes apreciar las placas litorales sumergidas a medida que el mar pasaba a situarse a 7 kms, luego a 5. Se observa el cauce prehistórico del Asón, sin arenal de Berria que lo contuviese. Así tal vez sea más sencillo situarse en el escenario de los habitantes de estas tierras en el magdaleniense final y el tránsito al neolítico.


Bibliografía. Patrones de asentamiento y ocupación del territorio en el Cantábrico Oriental al final del Pleistoceno, Alejandro García Moreno, 2010.





BVS DIVULGACIÓN 15. Artillería del Fuerte de San Carlos en 1888.

Cuando visitamos la fortaleza de San Carlos, levantada en 1859-1863, y origen en una primitiva atalaya de vigilancia costera que existía en este lugar hacia 1580, nos llaman la atención las cureñas de hierro y los "railes" labrados en piedra que encontramos en dos de las plataformas. En las cureñas podemos leer "Trubia 1879", también 1880 (Trubia es la población asturiana que albergaba la fábrica de armas). El visitante de San Carlos puede intuir que la pieza de artillería era giratoria, empleando para ello los "railes" labrados en la roca. Pero...¿cómo eran esas piezas artilleras?

En el año de 1888 San Carlos ve "actualizada" su dotación de artillería. Se montan 3 cañones de hierro rallados de 16 cm, así como 6 obuses de hierro. Cuatro de ellos son rayados de 21 cm, más dos obuses lisos de 16 cm. Esta dotación se considera suficiente en un momento de decadencia para la plaza de Santoña. Eran modelos "Ordoñez", llamados así por su fabricante, y muy comunes a finales del siglo XIX. Estos tres cañones son los que ocuparon las cureñas que podemos conocer hoy en día. Para entender la altura que alcanzan las barbetas o parapetos defensivos tras los que se cobijaban estas piezas de artillería del Fuerte de San Carlos, y para imaginar cómo operaban y el aspecto de estos cañones, nada mejor que esta lámina...¿No sería interesante que pudiésemos conocer una de estas piezas montada en San Carlos?






BVS DIVULGACIÓN 16. Santoña y el ataque de los Hérulos en el Año 456.

Saltamos a una época oscura de la que apenas se han conservado referencias históricas en lo que respecta a Cantabria. Los historiadores describen el siglo V como un periodo de mayor libertad para los cántabros-romanizados, en los confines de un imperio desmoronado. Es sabido que las rutas comerciales marítimas colapsaron a causa de la creciente piratería, impidiendo el desarrollo de poblaciones costeras como Santoña.

Está atestiguada la continuidad del hábitat de Portus durante los siglos III y IV, así como la pervivencia de la ruta aquitana, tal como se deduce de la narración conservada de Gregorio de Tours, del siglo VI, donde describe cómo el cántabro Maureano marchó a Burdeos por vía marítima en una de las naves que realizaban esta ruta. Probablemente la vía comercial marítima cántabro-aquitana fue alterada por las invasiones y ataques de los hérulos desde el año 454 y de los sajones en 470.

En el año 456 un grupo de Hérulos (pueblo germánico de origen escandinavo, con especial fama de "salvajes", reconocidos mercenarios y piratas) saquearon con enorme ferocidad las costas de Cantabria y Vardulia (Gipuzkoa). Eran no más de 500 hombres, en ocho embarcaciones. Establecieron puestos de observación y pequeños poblados temporales sobre las costas. La bahía de Puerto (Santoña) guarda el eco de las correrías de estos hérulos. Debemos imaginar que los saqueadores buscaban joyas, vestidos y víveres. Santoña debía ser una mínima población arremolinada en torno a un primitivo templo en terreno de la actual iglesia.
Cuenta la tradición que los hérulos erigen en esta tierra un altar a su diosa Sancta Omnia, nombre del cual derivaría Santoña. No parece ser ésta la procedencia del nombre moderno de la villa de Puerto, ni parece probable que unos saqueadores, en retirada hacia las tierras del norte de Europa de las que procedían, se dedicasen a levantar monumentos (y los que se han encontrado en sus poblados norteños suelen representar a cerdos).
En cualquier caso, el saqueo Hérulo de Santoña en el año 456 nos permite imaginarnos la estampa de las ocho embarcaciones penetrando en la rada santoñesa, y el terror de los lugareños.





BVS DIVULGACIÓN 17. ¿Cómo eran las Fiestas hace 125 años?

Veamos el programa de festejos de 1889.. Lo primero que llama la atención es que los actos principales son prácticamente los mismos que 125 años después:

-Solemne Salve a la excelsa patrona de la Villa.
-Veladas en la Plaza de la Constitución, "iluminada con esplendidez".
-Gran Función de Fuegos Artificiales. También "fuegos acuáticos".
-Regatas a vela y remo "en la preciosa y extensa bahía de este puerto (...). El premio único consistirá en un objeto de arte que se expondrá en Santander en un establecimiento público".
-Cucaña.
-Corrida de Toros.
-Gran Retreta, "que recorrerá las principales calles y cerrará el periodo de fiestas".

Los festejos eran amenizados por la Banda de música del Regimiento de Andalucía, capaz de ofrecer "algunos bailables y piezas escogidas". En las funciones de fuegos artificiales llegaban a dispararse "bombas reales disparadas por baterías de morteros", incluso se anuncia un "Bombardeo entre dos baterías en el que lucirán infinidad de balas de colores, tiros escalonados, bombas explosivas, voladores a discrección, terminando con un gran ramillete de voladores".
En definitiva, un programa que en cierto modo se ha conservado en lo esencial más de un siglo después. Para terminar, un acto que se ha perdido (a lo mejor vendría bien recuperarlo): "El Ayuntamiento repartirá a los pobres de la localidad el primer día de festejos, bonos de pan y carne".

Gracias a Rehisan por conservar estos retazos de la historia de Santoña.







BVS DIVULGACIÓN 18. Santoña 1812: Necesitamos semáforos y catalejos.

Imaginemos un contingente francés de 2000 soldados en poder de la Plaza de Santoña. 1812. Unos cinco mil españoles cercan la plaza por tierra, mientras fragatas inglesas tratan de establecer un bloqueo marítimo.
El Monte Buciero ("le Rocher", llega a nombrarlo Napoleón en sus cartas) es el escenario de buena parte de las obras de fortificación que los ingenieros franceses ordenan ejecutar sin descanso, empleando hasta 800 "obreros del país". Se escarpan con "petardos" sus costas, a fin de hacer la montaña inabordable "del lado del mar", se levantan fortalezas, baterías, polvorines, cuarteles para las tropas, y un buen número de atrincheramientos o puestos de control. Las condiciones naturales del Buciero (que llega a estar prácticamente pelado en estos años) hacen necesario un buen sistema de comunicación entre las distintas posiciones defensivas establecidas en sus 600 hectáreas, plagadas de elevaciones y hondonadas. La Atalaya y los atrincheramientos costeros jugarán un papel fundamental en las labores de vigilancia.

¿Cómo se comunicaban?

Esta carta salida de Santoña un 12 de junio de 1812 nos aclara la cuestión y desvela datos muy interesantes. El Mayor Baltazar solicita con insistencia el envío de catalejos, banderines y "semáforos" (telégrafos ópticos). Los semáforos que adopta el ejército napoleónico seguían el modelo Chappé. Eran torres con un mecanismo de brazos articulados, movidos con cuerdas, poleas y contrapesos. Los observadores de las torres podían ver, mediante catalejos, las diversas posiciones que adoptaban. La carta describe cómo los vigías del Buciero trasladaban mediante un código de banderas la noticia de un avistamiento, o el mensaje óptico lanzado desde un navío:

"Habiendo hecho contribuir a todos, he conseguido instalar dos vigías las que con ayuda de algunos pabellones de la Coqueta (navío francés), tenemos señales de convencion que de otro modo no podían pasarnos los de la costa, y que son susceptibles de saberlo que pasar por la parte de afuera: les falta todavía una cosa de las mas necesarias para su uso, que son los catalejos, sin los cuales nada puedan avisarnos, y están expuestos a jugarse con el mayor menosprecio. El General Monthion tiene dada orden para que se embien pabellones, drizas y catalejos, y tengo escrito a muchos para saber sobre esta orden y lograr su execución: no he tenido el gusto de tener ninguna respuesta, ni aun del general Huillier que sin perder momento y con la mayor exactitud me contesta a todos los demás asuntos, dexando este en olvido. Si V.E. tiene a bien reclamar el embio de dos catalejos, y al mismo tiempo de dos sistemas completos de pabellones, y aun mejor el establecimiento de dos semáforos, no dudo que no le sería más fácil".


Torre con semáforo de Chappé restaurada en Annoux (Francia).


BVS DIVULGACIÓN 19. Sobre el topónimo "perro" en el Monte Buciero.

El Monte Buciero presenta en su "parte marina" un perfil dominado por salientes, o puntas, distribuídas entre tramos rectos de cantil y pequeñas y escasas "ensenadas". Desde el arenal de Berria hasta las arenas de San Martín encontraríamos las puntas de Águila, Pescador, Ceniceros, La Mula, El Caballo, El Fraile, El Peón...hasta llegar a la punta de la que queremos hablar, oficialmente Punta de San Carlos. Unos metros al este del saliente de San Carlos se localiza el conocido paraje de la Punta o "peña" del Perro, que ha terminado designando a su entorno. Escuchamos diferentes versiones populares tratando de explicar la denominación "perro". El autor González Morales aporta la siguiente información:

"El topónimo está referido a la forma que adquieren diversas oquedades del acantilado bajo el Fuerte de San Carlos, visto desde el mar al entrar a puerto y es por ello de uso común entre los marinos de la zona".





BVS DIVULGACIÓN 20. El ataque normando del año 968.

Desde el año 844, y en los dos siglos siguientes, las costas europeas son testigo de la devastación llevada a cabo por flotas de piratas normandos. El mar cantábrico será escenario de las correrías de estas bandas de temibles guerreros y buenos navegantes, atentos a las riquezas que la ciudad de Santiago acumulaba como centro de la cristiandad, y arrojados en incursiones en los puertos destacados, a fin de abastecerse y acrecentar el botín.
El cartulario del antiguo monasterio de Puerto, o Santa María de Puerto, no menciona en estos años incidente alguno relacionado con estos piratas descendientes de vikingos. Al contrario, podemos imaginar una Santoña próspera, que cobijaba a artesanos, campesinos, obispos y próceres, inmersa en un periodo de paz.

La situación cambia radicalmente en el año 968.

En tales fechas, el caudillo vikingo Gudrød (Gunderedo) lanza desde su base en Loira un ataque protagonizado por 100 naves, las cuales remontan el cantábrico sembrando el terror. La tradición relata que Santoña es arrasada por los normandos, incluso se da nombre al líder de la expedición: Rholón. De acuerdo a este relato, los piratas normandos tomaron el puerto y se establecieron durante 10 años en Santoña, excelente base de operaciones y refugio. La denominación Brochela, o bien Rochela, con la que se conoce al monte del Rastrillar laredano, pudiera ser testimonio del paso de los normandos por estas tierras, al suponerse que en este promontorio erigieron un baluarte defensivo de tal nombre (no existiendo aún un núcleo habitado en el actual Laredo). La estrategia invasora de los normandos consistía en acercarse a las costas y remontar los cauces fluviales en sus rápidas naves, dejando a su paso aldeas devastadas y cenizas humeantes. Es de suponer que las condiciones naturales de la bahía de Santoña se ajustaron como anillo al dedo a la actividad de estos piratas, hasta el punto de tomar posesión de ella durante diez años.
La próspera Puerto, casi literalmente, desapareció tras la devastación y ocupación normanda. La población buscó la seguridad lejos de la costa, tal vez unos pocos prosiguieron habitando y cultivando esta tierra, pero no es hasta 1038 cuando Santoña vuelve a asomar la cabeza en la historia, recomponiéndose en torno a una nueva iglesia.


Navío normando del siglo X.


BVS, Buciero Vida Salvaje
Defensa del patrimonio cultural
y el entorno natural de Santoña.



No hay comentarios:

Publicar un comentario