lunes, febrero 11, 2013

Santoña: Historias breves 1-20



En "Santoña: Historias breves" recogemos pequeñas -y no tan pequeñas- historias y curiosidades históricas, siempre con Santoña como escenario. 



1. La antigua entrada al Fuerte de San Martín.

Esta fotografía (autor: Miguel) recogió un elemento hoy desaparecido del Fuerte de San Martín. Vemos cómo el arco de la puerta de entrada tenía un acople de piedra y enlucido que daba forma rectangular al acceso. Llama la atención el cartel, "Propiedad Militar" (el fuerte pasó a manos del ayto. en 1977, es posible que la fotografía sea inmediatamente anterior). Sirva para recordar las bonitas letras decoradas que anunciaban el nombre de la fortaleza.








2. Uniformes. 

Granadero francés y soldado de infantería británico en la Guerra de Independencia española, dos de los cuerpos protagonistas del bloqueo de la plaza de guerra de Santoña en 1814.





3. El mosquete Charleville.

Éste es el mosquete Charleville, el más empleado por la infantería del ejército de Napoleón durante la Guerra de Independencia española. Eran armas de un disparo y de avancarga, es decir, que cargaban proyectil y pólvora impulsora por la misma boca por la que saldría posteriormente la bala. Empleaba tecnología de chispa, siendo necesaria una piedra de pedernal. Al apretar el gatillo, el perrillo se libera, llevando la piedra hacia adelante hasta golpear sobre una pieza móvil de acero llamada “rastrillo”. Este impacto produce dos acciones: por un lado, el arrastre del pedernal sobre el acero del rastrillo produce una serie de chispas; por otro, el impacto mueve el rastrillo hacia atrás, dejando al descubierto un depósito llamado “cazoleta”, al que se añadió previamente una pequeña cantidad de pólvora, y sobre la que caen las chispas. La ignición de la pólvora producida por esas chispas se transmite a la recámara del arma por un agujero practicado en el tubo del cañón, llamado “oído”, donde le espera la carga de pólvora que impulsará la bala.










4. El mosquete "brown bess".

Durante las guerras napoleónicas el ejército británico se surtió de 3 millones de mosquetes "brown bess" como el de la imagen. Fue el más empleado por la infantería británica destinada a combatir a los franceses en suelo peninsular. El brown bess también surtió a las milicias y guerrillas españolas que van formándose para rechazar al invasor francés, junto con los mosquetes charleville incautados al enemigo. 
De todos los ejércitos europeos sólo el británico hacía las prácticas con cartuchos cargados. Llevaba meses que un soldado aprendiera las complicadas instrucciones de cargar y disparar un mosquete con rapidez, sin pánico, solo concentrándose en disparar mejor que el enemigo.
El mosquete brown bess medía un metro de largo, 6-7 kgs de peso, bayoneta de 40 cms y alcance eficaz de 60-80 metros. El mosquete sembraba la muerte en un radio más amplio que rifles también usados por los británicos (sobre todo el fusil Baker), y permitía una carga más rápida. El fusil, más lento en su carga, ofrecía mayor precisión.









5. Los sapeurs napoleónicos en el Monte Buciero.

En 1812, 181 zapadores al mando del Capitán Lescot fueron destinados al Monte Buciero y la plaza de guerra de Santoña. Formaban parte de la 1ª Compañía de Pioneros, llegada desde la plaza de Burgos. Estos hombres fueron los encargados de levantar empalizadas y estacadas en el entorno de las fortificaciones de Santoña. A ellos les correspondía la misión de abrir sendas practicables en la montaña, bien ensanchando caminos previos, bien trazando nuevos. 

Bonaparte creó la primera compañía de zapadores a fines del siglo XVIII, siendo imitado por el resto de ejércitos europeos. Estos hombres veteranos y curtidos avanzaban bajo el fuego enemigo despejando el camino para dar paso a la infantería y abrían brechas en las fortificaciones enemigas. Su corta esperanza de vida les otorgaba privilegios que les distinguía de las demás formaciones, como la posibilidad de llevar barba. Empleaban grandes hachas, mandiles y guantes de grueso cuero teñido en blanco, un sable con cabeza de gallo de hoja normal o dentada en sierra, mosquetón de caballería con bayoneta, gorro confeccionado en piel de oso e insignia en el hombro de sus guerreras con dos hachas cruzadas como símbolo de la compañía.





6. El HMS Diadem y el bloqueo naval de Santoña.

Un 15 de junio de 1812 un batallón de la Real Armada británica, aliada con los españoles, llega a las inmediaciones de Santoña. El navío que transporta al batallón es el HMS Diadem, con 64 cañones. Desde entonces participará en el bloqueo a la plaza de Santoña, en poder francés, y en diversas operaciones de abastecimiento y control de las costas del norte de España. 
Hemos localizado una lámina que retrata al HMS Diadem (botado en 1782, desmontado en 1832) que nos permite imaginar la impresionante estampa de estos navíos surcando las aguas del entorno del puerto santoñés.



 Ilustración del HMS Diadem

7. Los Tiradores de Cantabria y la toma de los fortines del Brusco y Gromo.

La imagen sirve para hacerse una idea del uniforme que lucían los Tiradores de Cantabria, cuerpo de infantería ligera que junto al 1ª y 2ª de Vizcaya, iniciaron la toma del Brusco y el Gromo. Sucedió en el amanecer de un 21 de febrero de 1814. Al mismo tiempo, las tropas españolas acometían la toma del Fuerte del Rastrillar de Laredo. Con la toma de las obras exteriores de la Plaza de guerra de Santoña (Brusco-Gromo-Rastrillar-Puntal) casi 2000 franceses quedaron bloqueados en Santoña, con provisiones para no más de dos meses.



Ilustración: Francisco Vela Santiago



8. La codiciada Santoña.

"Santoña es el objeto de los deseos del enemigo: por causa de su posición les proporciona muchas ventajas, por las provisiones que se han reunido, y por el interes que ven toma el Emperador en esto".

Fragmento de correspondencia entre el Mayor Comandante de Santoña Baltazar y Caffarelli, Comandante en Jefe del Ejército del Norte, Mayo de 1812.



Caffarelli




9. "Escarpar la montaña de Santoña por la parte del mar".

Una curiosidad: una de las operaciones que los franceses ejecutaron a fin de fortificar la Plaza de guerra de Santoña en 1812 fue la de "escarpar la montaña de Santoña por la parte del mar". Es decir, "petardear" las costas del Monte Buciero en todos los puntos susceptibles de poder ser tomados desde una embarcación. Durante meses, empleando gran cantidad de "obreros del País", los ingenieros napoleónicos fueron completando el escarpado artificial de las costas del Buciero. Hoy en día cientos de marcas de barrenos dan testimonio de un plan de escarpado que convierte al Monte Buciero en un lugar único (y eso sin tener en cuenta sus más de veinte fortificaciones, o la prehistoria en sus más de veinte cuevas y abrigos).

Este plano francés de 1813 recoge en su leyenda las "parties de la montagne que l´on a escarpees". Un sombreado, y el número 54 de la leyenda, marcan en el plano los sectores de costa que fueron "petardeados", con gran dificultad y coste en hombres. Así aparece representado el escarpado con explosivos realizado en la Punta del Pescador (entonces sin faro).






10. El acceso terrestre a Santoña durante la Guerra de Independenia española.

Una curiosidad, nuevamente sobre el periodo napoleónico en Santoña (ya sabéis que tenemos fijación con el tema, es un momento especialmente fascinante, aparte de su relevancia y huella en la historia de la villa): 

Así era la entrada a Santoña a través del Camino de San Miguel o Camino de Tierra, el único acceso terrestre al núcleo urbano, en 1813. Un complejo diseño de fosos inundados, caminos cubiertos, escarpas, empalizadas y lunetas es planteado por los ingenieros napoleónicos sobre la antigua fortificación de La Calzada. Este entramado defensivo eran las obras exteriores del Fuerte Imperial. 

La imagen representa el punto en que el camino era cortado por la Luneta avanzada nº 12. Las líneas punteadas representan empalizadas. Con un poco de atención distinguirás el pequeño puente que era necesario sortear, y cómo el diseño de la Luneta nº 12 forma un quiebro en el camino, para mejor control de carruajes y hombres. Por situarnos, este punto corresponde aproximadamente con el final de la recta de Berria, dirección Santoña, justo cuando tomamos la curva y encaramos el actual presidio.

Así recogió el Coronel de Ingenieros Breuille el estado de la obra de la Luneta 13 (puedes verla representada en la imagen) en mayo de 1812: 

"Se halla revestida de piedra seca: su foso está siempre lleno de agua y tiene un camino cubierto a la orilla de los pantanos con una puerta en las zanjas o cortes del camino de Santander".







11. Planeando la fortificación de Santoña en 1812.

Este fragmento de la correspondencia entre la guarnición de Santoña y el alto mando francés desvela cómo fue tejiéndose la fortificación de la plaza. Estamos en marzo de 1812. La Junta Central de Fortificaciones discute en dos sesiones acerca del Plan General de Santoña. Así analizaban la situación:

"La Junta tiene el honor de someter esta instrucción a S.E. el Ministro de la Guerra. Es preciso distinguir en el sistema de defensa de Santoña:

1º El Fuerte Imperial.

2º La Ciudad y el Puerto.

3º Las Baterías del corriente de las aguas, de la rada y la península.

Conviene analizar este sistema bajo dos hipótesis:

La de si la Península poniéndola inaccesible del lado del mar, las Baterías del canal o corriente de las aguas, la Rada, la Ciudad y el Puerto y el Fuerte Imperial formasen una línea de defensa continuada, defendida por una guarnición suficiente, contra un enemigo que no pueda atacarla sino de frente.

La que si el enemigo dueño de un punto cualquiera que sea de esta línea podrá introducir Infantería sobre las alturas de la Península y también subir un cañón de poco calibre sobre las alturas principales y coger por detrás a las baterías o el canal y la rada, o la Ciudad o el Fuerte Imperial, según el punto por donde haya penetrado".







12. Los pararrayos del Polvorín de El Dueso.

El sistema de derivación del rayo del Polvorín de El Dueso es una joya histórica (1860) que completa este almacén de pólvora napoleónico (1812). Ha llegado a nuestros días casi intacto, y absolutamente desconocido. Junto a decenas de fortificaciones, constituye un conjunto histórico único que en 2013 sigue sin valorarse ni política, ni socialmente.








13. Los batallones de Vizcaya y la toma de los fortines del Brusco y Gromo.

Esta lámina sirve para imaginar el aspecto de los batallones 1º, 2º y 3º de Vizcaya, durante la Guerra de Independencia española. Desde 1812, estos batallones participaron en el bloqueo terrestre de Santoña. En febrero de 1814 tuvieron un papel destacado en el asalto al Fortín del Brusco y el Fortín del Gromo, en manos francesas, operación conjunta con batallones de los Tiradores de Cantabria.







14. Los Tiradores de Cantabria.

Soldado raso de infantería de línea del regimiento cántabro. El 2º y 3º batallón de Tiradores de Cantabria, junto a batallones de Vizcaya, asaltó y tomó los fortines del Brusco y Gromo en febrero de 1814. La Plaza de Santoña estaba próxima a pasar a manos españolas.







15. El tranvía aéreo del Monte Buciero.

En los años 50 Santoña fue fotografiada desde el aire. Estas imágenes son una especie de Google Earth en blanco y negro, un vuelo virtual en la Santoña de hace 60 años. El Monte Buciero aparece desnudo, descubriéndonos buena parte de sus secretos, estructuras artificiales, senderos, hoyadas mineras...todo lo que hoy ha sido engullido por la densa masa vegetal de la montaña. Son muchas las curiosidades que observamos y vamos a ir compartiéndolas con vosotros. Un ejemplo: 

En la vertiente noroccidental de Peña Berana encontramos lo que parecen ser los vestigios del tranvía aéreo, el sistema de vagonetas que se empleó hacia 1915 para transportar el mineral de hierro extraído en las explotaciones a cielo abierto del Monte Buciero. 

Después de enzarzarse sin mucho éxito en busca de los soportes de este sistema de vagonetas aéreas, resulta que la respuesta estaba en esta foto.






16. Barrenadores del Monte Buciero.

Hace unas semanas publicamos esta fotografía. Sólo sabíamos que representaba a barrenadores trabajando en el Monte Buciero en algún momento del siglo XX. A raíz de la publicación, un lector nos contó una historia que ahora compartimos con vosotros.

La abuela del lector ha reconocido al abuelo y bisabuelo del lector. La fotografía fue tomada en 1950. Era el primer trabajo del abuelo, con tan solo 15 años. Cobraba 30 pesetas semanales, con jornadas de unas 10 horas de trabajo. La cantera de la imagen es la del Sorbal, también llamada de Quintana. En este momento, el Monte Buciero llegaba a los límites de la llamada "carretera vieja" (El Dueso-Alameda). El lector también comenta que el muchacho en primer término, sentado con un barril de pólvora entre las piernas, no tenía más de 12 años.







17. Correspondencia de la Guarnición francesa en Santoña.

Un fragmento de las cartas francesas salidas de Santoña durante la ocupación en tiempos de la Guerra de Independencia española. Estamos en mayo de 1812. El Coronel de Ingenieros Breuille describe el armamento montado en la Plaza de Santoña, y pronostica que la plaza será imposible de tomar, debidamente surtida de hombres, bocas de fuego y provisiones. Poco a poco se iba perfilando la idea de que Santoña pudiese permanecer indefinidamente en manos francesas, y resistir con sus propios medios y provisiones, un largo asedio: 

"El estado de nuestra Artillería se ha mejorado: las piezas de 36 están montadas: he recivido de Bayona 8 cañones de campaña de 8 y de 12 para armar los flancos de las obras: tambien me han embiado 6 obuses pero sin cureñas, y me ocupo en hacerlas porque no vienen de Francia: he recivido igualmente pólvora, proyectiles llenos y vacíos, materiales de artificio, y realmente no falta sino artilleros, o a lo menos mayor número de los que hay. 

Vea V.E. de un modo muy imperfecto sin duda nuestra situación; V.E. notará que estamos ya en estado de tomarnos con poco caso el que quiera atacarnos; pero no se como se ha formado el juicio que esto no es bastante. Con los Artilleros que V.E. tiene a bien ofrecerme, y una Guarnición mediana en número, pero compuesta de hombres con los que se pueda contar, creo que por medio de las obras existentes y los viveres almacenados en la Plaza, Santoña no debe daros la menor inquietud en toda la campaña".





18. El Gobernador Lameth.

"Santona est le Gibraltar de l'Océan aux yeux des Anglais, j'ai cherché un brave capable de le défendre, je vous ai choisi."

Napoleón se dirige con estas palabras al General de Brigada Charles Lameth. Había sido elegido Gobernador de la Plaza de Santoña.




Charles-Malo-François, Conde de Lameth, Gobernador en Jefe de la presqu’île et de l’arrondisament de Santoña 

desde junio de 1812.





19 Napoleón y su interés en Santoña, carta 27 julio 1811. 

El Emperador analiza las condiciones de la Plaza de Santoña, ordena el envío de un ingeniero de marina y sienta las bases del papel que desempeñará la plaza durante la Guerra de Independencia española. Publicamos el original y su traducción.


Saint-Cloud, 27 juillet 1811

"Au vice-amiral comte Decrès, ministre de la marine, à Paris

Il y a près de Santoña, à cinq lieues, quatre cents pièces de canon de la marine espagnole (II y avait à cinq lieues de Santoña une fonderie de canons). Je donne ordre qu'on les évacue sur Santoña; ordonnez que les bâtiments à rames qui vont de Bayonne à Santoña les rapportent. On dit qu'il y a aussi des ancres; donnez des ordres pour cela à Bayonne.

Je désirerais envoyer à Santona un ingénieur de marine pour dési­gner les lieux où l'on pourrait établir des cales de construction; les mâtures, les ancres, les fers, les bois se trouvent dans cet endroit. Les fortifications de ce point avancent beaucoup. Je désirerais y faire mettre d'abord en construction un brick ; on y mettra plus tard une frégate et un vaisseau de guerre. Cet établissement aurait l'avantage de servir à pacifier le pays, parce qu'il donnerait du travail à beau­coup d'individus. Il serait à désirer qu'on put commencer dans la semaine prochaine. Occupez-vous donc sans délai de cet objet important. Je suppose que le port de Santoña est meilleur que le port de Passage".



Saint-Cloud, 27 de julio de 1811

Al vicealmirante conde Decrés, Ministro de la Marina, París.
Hay cerca de Santoña, a cinco leguas, cuatrocientas piezas de cañón de la Armada española (hubo a cinco leguas de Santoña una fundición de cañones). Doy orden de que sean trasladadas a Santoña; ordene que las embarcaciones a remo que van de Bayona a Santoña los lleven. Se dice que en ese lugar también hay anclas; dé órdenes a Bayona en este sentido.
Me gustaría enviar a Santoña un ingeniero de marina para designar los lugares donde pudiéramos establecer gradas para la construcción naval; mástiles, anclas, clavazones y maderas se pueden encontrar en los alrededores. Las fortificaciones de este punto avanzan mucho. Quisiera comenzar a construir allí un brick; más tarde se pondrán en grada una fragata y un navío de guerra. Este establecimiento tendría la ventaja de servir para pacificar la región, porque daría trabajo a muchos individuos. Sería de desear que se pudiera comenzar la próxima semana. Ocúpese por tanto sin perder tiempo de este importante asunto. Estoy en el convencimiento de que el puerto de Santoña es mejor que el puerto de Pasajes.









20. Un viajero francés en la Santoña de 1900.


A finales del siglo XIX se extiende por Europa la afición por los libros de viajes. Uno de ellos es "Les Merveilles de l'Espagne", Arthur Bonnot, 1900. Localizamos en esta obra una llamativa descripción de Santoña y un testimonio de gran valor sobre las actividades de cantería y barrenado efectuadas sobre el Monte Buciero: 

"En el momento en el que nuestro compatriota hablaba, nos acercábamos a Santoña, ciudad con apenas 3.000 habitantes, todo lo más, y que se encuentra al pie de una montaña que hace frente al medio de una bahía tan vasta, que frente a ella pueden contenerse todos los buques al amparo de las tempestades, siempre tranquila e inatacable.
-He aquí Cherburgo, el Gibraltar de España, nos dice nuestro sabio compañero; es el puerto más extenso y más seguro del universo: si los españoles se echan a fortificarlo como es debido, será completamente inexpugnable. Los trabajos están ya mucho más cerca, además, las cumbres inaccesibles de la montaña son guarnecidas por fortificaciones así como los principales puntos de la bahía que es inmensa. Al cabo de un cuarto de hora o de una media hora, el buen compatriota de Allier nos mostraba su montaña: nos daba parte de proyectos de la compañía de la cual él era agente: tenía intención de comprar terreno en la montaña, para explotar el cinc enterrado en yacimientos muy ricos.
Los indígenas de estas montañas son trabajadores duros: cortan, vuelan peñascos enormes con la dinamita, y son muy poco pagados. Montañas enteras completamente desaparecieron bajo sus golpes vigorosos de pico. Vimos masas enormes de peñascos hendidos desde las alturas hasta el suelo, y abiertos a orillas del mar espumando sobre sus afilados escombros".








(enlace a Santoña: Historias breves 21-40)

BVS, Buciero Vida Salvaje
Defensa del patrimonio cultural
y el entorno natural de Santoña.

2 comentarios:

  1. Muy interesante y de agradecer el estilo, las ilustraciones y la información histórica. Enhorabuena y gracias.

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  2. Muchas gracias por tu interés en la historia de Santoña.

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