jueves, enero 26, 2012

BVS CURIOSO: CAMINOS MILITARES DEL BUCIERO

 Ya iba siendo hora de meternos a fondo con la mayor obra de ingeniería presente en el Monte Buciero y a la sazón uno de sus mayores atractivos. Obviamente al hablar del Buciero estamos hablando de ingeniería militar, sin embargo la mayor obra no son las fortalezas (Mazo, San Martín, San Carlos), ni las baterías de costa (Galbanes, Alta de San Martín, San Felipe, Águila, Cueva, Buena Vista, o la inacabada del Peón), ni los hornos de cal, ni los polvorines. La mayor obra de ingeniería es el propio camino y su red de cuerpos de guardia, cuadras, pozos y almacenes.
 Lo habitual al acercarnos a cualquier montaña es enfrentarse a escuetos senderos trazados por el paso de humanos y animales a lo largo de las centurias, o bien a pistas forestales creadas con maquinaria pesada en décadas recientes. El Buciero es otra historia. Este peñón surcado de fortificaciones de los siglos XVIII-XIX es en sí mismo una fortaleza, ese ha sido su papel en el devenir histórico; el camino que hoy nos permite un acceso extremadamente seguro y cómodo no es más que la vía que comunicaba las diferentes partes de esta fortaleza natural de seiscientas hectáreas de superficie, quebrada, abrupta e inexpugnable. Las murallas de la fortaleza llamada Buciero, históricamente denominada "Santoña", ya que el monte terminó bautizando a la población, eran acantilados de hasta doscientos metros de caída.
 Hoy queremos invitar a valorar en toda su extensión la red de caminos militares del Buciero para que cuando lo visites no te pase desapercibido, o para que te fijes un poco más si aún no lo has hecho. Cada metro del camino contiene el eco de los barrenadores, de las cornetas anunciando la explosión de la última carga, del golpe de hacha de los zapadores napoleónicos abriendo una vía en las hondonadas boscosas del interior del monte. Las huellas siguen frescas. Percibirlas y conocer su historia permite que tengamos una perspectiva sorprendente de esta montaña codiciada, y defendida, como pocas.




 Restos de un cuerpo de guardia en el inicio del tramo San Martín- San Felipe. Próximamente dedicaremos un artículo a los acuartelamientos presentes en el Buciero, los confirmados y los probables. Tanto los cuerpos de guardia, como el camino militar, son los temas menos estudiados y peor conocidos del pasado militar del Buciero, tampoco se ha realizado estudio de fechas, costes y características de la ingeniería de los caminos. Debemos hacernos la idea de que a lo largo y ancho del monte se estableció, especialmente durante el siglo XIX, una completa red de calzadas aptas para carretas, caballería y traslado de carros de artillería, con cuadras, almacenes y cuerpos de guardia, incluso vaquerías gestionadas por los militares.

 Podemos subir al Buciero de muchas maneras, todas válidas. Podemos ponernos los cascos y echar a correr, practicar mountain bike o senderismo. Menos entrar con quad o coche, pegar tiros, talar o ser un guarro sin educación ni conciencia, todo acercamiento al Buciero es loable. Lo que queremos decir es que cada uno disfruta a su modo y según sus inquietudes, pero no está de más saber que prácticamente todas las calzadas y sendas que vamos a patear son producto de la planificación de la ingeniería militar y del esfuerzo de muchos hombres. 
  Ha sido necesario hacer un artículo largo, se ha intentado que sea ameno. A continuación ofrecemos la información histórica disponible acerca del trazado de los caminos militares, ilustrándolo con unas 40 fotografías. 

 Todas las obras a las que hacemos referencia se desarrollan a lo largo del siglo XIX, en tres momentos fundamentales:
-Plaza de Santoña bajo dominio francés, 1810-1814, los zapadores franceses afianzan y ensanchan los caminos existentes, los propios de un uso ancestral del Buciero a fin de extraer sus recursos naturales. Además, los pionniers o sapeurs napoleónicos establecieron accesos a las fortificaciones de nueva planta que el ejército galo levantó en diversos puntos.
-Desde 1823 a 1855. En la década de los 20 se construye la calzada entre San Martín y San Carlos. Hacia 1840 se inicia la construcción del camino entre San Martín y el Mazo y se repara el enlace Mazo-Barrio de El Dueso. Es sabido que en 1847 hay destinadas en el Buciero dos compañías de zapadores, unos 170 hombres.
-Proyecto de Saturnino Fernández y Antonio del Rivero, desde 1855. Es en 1861 cuando se desarrollan las obras del llamado Camino General del Monte, el acceso a San Martín (suponemos que coincidiría con la actual cuesta a espaldas del Cuartel del Sur o Patronato Militar) y el enlace San Martín- San Felipe (con dos secciones, San Martín-Casa de la Leña y Casa de la Leña-San Felipe).
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 El camino general San Martín-San Felipe presenta una anchura en torno a los 3,6 metros. Podemos observar el parapeto de mampostería prácticamente en toda la extensión de este tramo. En gran medida se trata del parapeto original de 1861, con diferentes grados de conservación. Igualmente nos encontramos pequeños tramos de parapeto reconstruído en años recientes. Su finalidad era impedir que las carretas se despeñaran y al mismo tiempo proteger a las tropas en desplazamiento frente a posibles ataques desde embarcaciones.


 En la sección primera del camino se da una circunstancia curiosa. Las obras de la calzada militar se iniciaron en una cota más elevada respecto al camino que hoy disfrutamos. De haberse concluído, conectaría la Batería Alta de San Martín con la Casa de la Leña, no obstante las obras fueron paralizadas en beneficio del desarrollo actual. Allí encontramos varias decenas de metros de un camino bien asentado sobre un muro lateral y de gran anchura, a su margen incluso se llegó a levantar este cuerpo de guardia con lavadero y pozo. BVS denunció en mayo 2011 que este tramo de camino se había convertido en un vertedero, el vertedero se retiró, aunque el cuerpo de guardia, patrimonio cultural santoñés y parte del conjunto histórico del Buciero, sigue okupado. Servicio de Patrimonio no se ha dignado aún a contestar. En el ayto. se ha tomado nota y se ha recibido la denuncia, no tenemos noticias de que la situación se haya corregido y el cuerpo de guardia, su pozo y su lavadero, puedan ser visitados. Este acople sobre el patrimonio cultural de todos desvirtúa nuestra historia. Estaremos atentos y perseveraremos en la denuncia en caso de ser necesario.
 La recuperación de este tramo inconcluso revalorizará el modo en que visitamos y conocemos el Buciero, por ahora, mejor ni acercarse. (Actualización Feb-2014, ni la corporación actual ni la anterior han tenido interés alguno en atender esta realidad. Conclusión: usted puede okupar un bien cultural en un parque natural en pleno siglo XXI. Nadie le dirá a usted nada y los mismos políticos que se cuelgan medallas propagandísticas a costa del patrimonio cultural santoñés y el Monte Buciero, ni se molestarán en que se cumpla la ley y el pueblo objetivamente mejore).


 Restos de una edificación en el margen del camino inacabado. A unos metros del cuerpo de guardia okupado encontramos esta humilde construcción en mampostería seca. El escaso grosor de los muros y la ausencia de argamasa delatan que no debe tratarse de una obra militar, pese a su sospechosa disposición al pie de la calzada.


 La dimensión de la obra de ingeniería que conllevan los caminos militares del Buciero sólo se percibe fijándose en los detalles. Debemos incidir en el colosal esfuerzo que se requirió para su construcción. Además de los parapetos de mampostería fue necesario construir alcantarillas, muros de contención de muy diversas alturas y siempre ajustándose a las exigencias de un monte abrupto, de grandes desniveles e impresionantes acantilados. En numerosos puntos, la roca del Buciero fue "domada" a base de barrenos, permitiendo que los caminos "de cabras" propios del uso ancestral de la montaña terminasen convertidos en una amplia calzada perfectamente asentada y firme.
 En este punto el muro de contención se eleva unos dos metros, aunque se extiende más allá de la actual cubierta vegetal de arbustos y hojarasca. Algunos de los bloques empleados son de dimensiones considerables. En este caso no se unieron los bloques con argamasa.


 Otro ejemplo de muro de contención en el tramo San Martín- Casa de la Leña, nuevamente se trata de mampostería seca, sin argamasa. Unos 150 años después el muro presenta un estado de conservación bastante aceptable, al menos en esta sección.


 Ejemplo de muro de contención con uniones de argamasa, mejor conservado y de mayor solidez. En la parte superior izquierda obervamos un pedazo del parapeto que hacía las funciones de "quitamiedos" y protección de la tropa.


 Creo que la clave para entender el valor de esta calzada es hacer el esfuerzo de imaginar "¿cómo era este punto antes de que se construyese el camino?". Hemos insistido mucho en este aspecto en las rutas organizadas a lo largo de 2011 a las que han acudido en torno a 200 visitantes. Estas paredes rocosas son un buen ejemplo de lo dicho. Antes de las obras de construcción del camino militar imaginamos la forma natural de la montaña. El camino entonces solo era un sendero estrecho y peligroso al borde de los acantilados, impracticable para finalidad militar alguna. El proyecto de Saturnino Fernández y Antonio del Rivero supuso el barrenado de numerosos bloques rocosos en los que la disposición natural del Buciero se oponía a lo proyectado sobre el papel.  Este paso entre dos paredes de roca da una idea del volumen de piedra retirado.



 Barrenadores en el Buciero.
La imagen nos permite hacernos una idea de las condiciones en las que trabajaban los barrenadores del Buciero, su aspecto y sus herramientas. Una amiga de la página reconoce a dos familiares y nos cuenta que fue tomada en la Cantera de Quintana, o del Sorbal (si mal no recuerdo, a mediados del siglo XX). (foto: Un presidio ynconquistable, Rafael Palacio, 2004)


 Los bloques pétreos eran arrancados con herramientas como éstas, originales de la época. Hasta finales del  XIX los barrenadores efectuaban los agujeros en la roca, o barrenos, a mano. El trabajador cogía con ambas manos la barrena (herramienta en la parte inferior de la foto) y golpeaba siempre en el mismo punto. Entre golpe y golpe el hombre debía girar la barrena. Constantemente era necesario añadir agua para facilitar la tarea  y la salida del polvo de mineral formado. Un trapo o un anillo de cuero era atado a la barra para proteger de la proyección de esquirlas de roca a resultas de cada golpe. El barreno poco a poco iba alcanzando la profundidad requerida, en ocasiones de hasta 3 o 4 metros, pudiéndose llegar hasta los 5 metros. La barrena podía llegar a medir unos seis metros. El tiempo preciso para profundizar un metro en la caliza del Buciero con este sistema podría llegar a una hora.


 El camino está plagado de las marcas dejadas por el trabajo de los barrenadores. Las paredes rocosas al borde del camino son los mejores lugares para buscar estas marcas y para imaginar cómo descendía naturalmente el Buciero antes de los barrenadores y antes del trabajo requerido para asentar la calzada.



 La mayor parte de las marcas de barrenos que apreciamos no superan el metro de longitud, pero debemos también imaginar la cantidad de barrenos que fue necesario introducir y explosionar para desalojar el volumen de roca que ocupaba lo que hoy percibimos como un camino diáfano y amplio.



  A la derecha apreciamos otra marca de barreno. Se introducía hasta el fondo medio cartucho de explosivo y se hacía explosionar, seguidamente los barrenadores metían un cartucho entero y volvían a explotarlo, hasta conseguir al fondo del barreno un ensanchamiento o cavidad, "el hornillo", que se llenaba de explosivo. Realizados los hornillos y colocadas las cargas necesarias, se procedía a dar fuego a las mechas, lo que previamente se anunciaba con tres toques de corneta espaciados entre sí dos minutos.
 Las voladuras o "disparos" dejaban en muchas ocasiones rocas de gran tamaño. Los barrenadores eran también los encargados de reducir su volumen. Realizaban en cada roca un orificio o barreno corto que se efectuaba utilizando una palanca más corta o "pistolo", manejada por estos especialistas. Una vez logrado el orificio, se introducía un pequeño cartucho, "taco", y se procedía a su voladura. Cuando se trataba de piedras menores, se adosaba a su superficie un pequeño cartucho recubierto de arcilla, acción coloquialmente conocida como "poner la catalana".



 Sección de muro de contención perfectamente asentado 150 años después de su construcción.



 El muro defensivo se adapta a paredes verticales. Camino y protección donde la naturaleza había dispuesto quebrados imposibles de transitar.



 Ejemplo de parapeto de mampostería original. La altura de los tramos conservados va de los 60 cms al metro, manteniendo constante una anchura de 40 cms.



 Otro aspecto a destacar es la inclinación. Debemos imaginar a tropas desplazándose entre las fortificaciones, caballería y carros de artillería, transporte de víveres, pólvora, munición... Las baterías, cuerpos de guardia y fortalezas están situados a muy diferentes alturas y esparcidos al pie de acantilados o aupados sobre riscos de hasta 300 metros (La Atalaya). El camino general del monte solventa la papeleta con increíble eficacia. La inclinación de toda la sección primera es constante, sin apenas llanos, garantizando así un enlace paulatino con el Mirador del Fraile y sus casi doscientos metros de altitud. Carretas y caballos sin lugar a dudas agradecerían el diseño.



 En blanco hemos representado lo que habría sido el desarrollo del proyecto de camino abandonado, conectando con la Batería Alta de San Martín. Quizá los fuertes cantiles de roca que este desarrollo se habría encontrado a la altura del Fuerte de San Carlos determinaron que el proyecto fuese desechado. En amarillo podemos apreciar el trazado definitivo y su desarrollo paulatino (click en imagen para ampliar).



  Los proyectos de camino desarrollados a lo largo del siglo XIX venían acompañados con diseños de nuevas baterías. En el camino conocido como Bajada de la Leña se proyecta una, nunca ejecutada. En la sección primera del camino general se proyecta la Batería del Peón, el Pescador y La Leña. Las dos últimas no se iniciaron. La del Peón sí se inicia, sin llegar a concluirse. Actualmente se aprecia como un desvío del camino principal, enseguida vemos un enorme muro de contención y un tramo de camino bien asentado que llega hasta la explanada en la que se proyectó colocar doce piezas artilleras.



 Detalle de alcantarilla en la sección Faro Pescador-Batería del Águila. En este caso estamos hablando de obras civiles desarrolladas en el siglo XX.



 Esta foto da una idea del grosor cambiante del muro de contención y el relleno de piedra necesario para dar asiento a la calzada. La obra va, metro a metro, ajustándose al terreno, siempre manteniendo un firme fácilmente transitable y seguro.



 Este tramo de parapeto de mampostería remata un muro de contención dispuesto al borde de paredes de gran inclinación.



 En las inmediaciones de la Casa de la Leña (cuerpo de guardia muy reformado con el tiempo, conserva un espléndido aljibe) fue necesario dar un mordisco considerable a golpe de barreno. Desde aquí la obra de ingeniería tendría que asumir mayores retos, tal como demuestran los presupuestos empleados. La sección primera del Camino general del Monte, San Martín- Casa de la Leña fue presupuestada en 10.530 ducados. La segunda, Leña- San Felipe, pese a ser más corta, ascendía a los 19.620 ducados



 El camino llega a su máxima elevación. Desde el Fuerte de San Martín hemos ido contemplando como la ladera descendente va tornándose más y más inclinada. Finalmente llegamos a acantilados de 200 metros. Aquí fue necesario desmontar enormes volúmenes de roca. El muro de contención perfectamente unido con argamasa se cuelga sobre el acantilado.



 Este punto del camino general impresiona por la obra y el esfuerzo requeridos. A la derecha de la imagen, el parapeto original se conserva en buen estado. Asomarse al pequeño muro nos enfrenta a una caída libre que da aún más valor al trabajo desplegado a lo largo de toda la calzada.



  El popular cruce de Cuatro Caminos. Los cuatro son el producto de los proyectos de ingeniería militar.



LOS "PIONNIERS" EN EL BUCIERO


(Fuente: Importancia estratégica de Cantabria durante la guerra de la independencia: vías de comunicación y plazas fuertes, Rafael Palacio).

 Desde 1812, 181 zapadores al mando del Capitán Lescot fueron destinados al Monte Buciero y la plaza de guerra de Santoña. Formaban parte de la 1ª Compañía de Pioneros, llegada desde la plaza de Burgos. Estos hombres fueron los encargados de levantar empalizadas y estacadas en el entorno de las fortificaciones. A ellos les correspondía la misión de abrir sendas practicables en la montaña, bien ensanchando caminos previos, bien trazando nuevos.



 Conjunto de uniformes de Zapador según el reglamento de 1809 (Fuente: guerrasnapoleónicas).



 Bonaparte creó la primera compañía de zapadores a fines del siglo XVIII, siendo imitado por el resto de ejércitos europeos. Estos hombres veteranos y curtidos avanzaban bajo el fuego enemigo despejando el camino para dar paso a la infantería y abrían brechas en las fortificaciones enemigas. Su corta esperanza de vida les otorgaba privilegios que les distinguía de las demás formaciones, como la posibilidad de llevar barba. Empleaban grandes hachas, mandiles y guantes de grueso cuero teñido en blanco, un sable con cabeza de gallo de hoja normal o dentada en sierra, mosquetón de caballería con bayoneta, gorro confeccionado en piel de oso e insignia en el hombro de sus guerreras con dos hachas cruzadas como símbolo de la compañía.



 Sapeur del ejército imperial francés (izquierda) con indumentaria propia de 1805.





 Los zapadores tuvieron que emplearse a fondo mejorando los caminos existentes a fin de permitir un acceso practicable hasta cada fortificación y para tener un camino de ronda que permitiese el control y vigilancia de la montaña. En septiembre de 1813 habían creado la comunicación entre el Fuerte del Mazo y el Fuerte Imperial. Los caminos de ronda aptos para las patrullas se establecen entre San Carlos y San Felipe y entre el Fuerte Imperial, la Batería del Águila y Punta del Pescador.


 Desde Cuatro Caminos las huellas de la ingeniería son menos perceptibles, hasta el punto de que pasarán desapercibidas para el visitante no familiarizado con estos proyectos. Tanto el trayecto San Felipe- Mazo, como el tramo entre faros responden a la misma planificación militar que estamos describiendo.


 San Felipe- Punta del Pescador nos hace abandonar los caminos esculpidos sobre acantilados. El camino desciende suavemente atravesando un terreno más amable que en la sección San Martín- San Felipe. De nuevo se trata de una calzada amplia y cómoda.


  Las huellas de las obras necesarias empiezan a aparecer, aunque en general son menos evidentes que en el trayecto San Martín- Cuatro Caminos. En este punto la calzada pierde la regularidad del primer tramo, vemos rocas que afloran en lo que un día fue un firme regular (la escorrentía ha rebajado el terreno). Las obras de contención en el margen del camino son menos sólidas y han llevado peor el paso del tiempo.


 El terreno está más expuesto a ser variado por el paso del tiempo y las inclemencias. Del camino despejado de la primera parte hemos pasado a uno abovedado por copas de encina y laurel, lo cual significa décadas de una cubierta vegetal creciente que va ocultando el rastro de la obra del hombre. En este lugar observamos con gran claridad el muro de contención y comprobamos que se extiende bajo la cubierta vegetal. Nuevamente la imagen nos permite imaginar cómo sería este recodo del Buciero de no existir la calzada.


 Seguimos dirección al Faro del Pescador. Ejemplo de muro de contención bastante desarbolado, aunque sigue cumpliendo su función de asentar el camino.


Sorprende la regularidad y el modo en que se mantiene una pendiente casi constante, siempre dirección a la Punta del Pescador y su faro.


 Antes de la obra del hombre esta roca tenía su continuidad hasta unirse con las rocas de la derecha de la foto.


 Justo aquí el camino militar se interrumpe. ¿Qué sucedió? Un plano del Servicio Histórico Militar de finales de los años de 1860 indica que el camino quedó “en proyecto”. Nunca se concluyó. Esto explica que la calzada muera repentinamente cuando queda poco para enlazar con la Punta del Pescador.


 Lo bueno de que el proyecto quedase inacabado es que desde este punto podemos asistir a lo que sería el Buciero sin la ingeniería de caminos desarrollada en el s. XIX. De anchas calzadas y pendientes en general bastante cómodas pasaríamos a senderos como el representado en la foto. Éste es el Buciero abrupto y quebrado al que tuvieron que hacer frente los ingenieros militares del siglo XIX y cientos de hombres trabajando en condiciones difíciles de imaginar.


 Continuamos a lo largo del sector inacabado del camino. El sendero serpentea ajustándose a un terreno muy desigual con abundantes rocas sueltas. Es una buena ocasión para darse cuenta del esfuerzo necesario (topografía, planificación, mano de obra, carreo de piedra, barrenado) para "domar" al monte y establecer la calzada.


 Conocer el Buciero, y en este caso su camino, desterraría actitudes de otras épocas. También sería deseable que ningún partido político cometiese la irresponsabilidad de anunciar en su programa electoral que lo mejor para el Buciero es convertir el camino que hoy hemos analizado en una carretera de dos carriles. La propuesta es una burrada desde el punto de vista legal, histórico, cultural, natural, patrimonial y turístico. El partido que ha llevado en su programa tal salvajada obtuvo una cantidad de votos que impresiona. Supongo que los lectores que no sois de Santoña lo encontraréis difícil de creer, sin embargo sucedió en mayo de 2011. 

 De momento, esperamos que este artículo sirva para acercar a más visitantes a conocer un lugar especial y a valorarlo en su justa medida.



 A finales del siglo XIX el Buciero contaba al fin con una completa red de caminos desarrollados por el Ramo de Guerra. El plano representa (aproximadamente) el resultado:

-Subida a Fuerte de San Martín desde playa del sur (en negro).
-Batería de Galbanes Alto- Fuerte de San Carlos (azul claro).
-Fuerte de San Martín- Fuerte del Mazo (blanco).
-Fuerte de San Martín- Batería de San Felipe (amarillo).
-Batería de San Felipe- Fuerte del Mazo (gris).
-Fuerte del Mazo- Polvorín y barrio el Dueso (verde).
-Batería del Sorbal- Batería de la Cueva (azul oscuro).
-Dueso- Batería  del Águila (rojo).
-Dueso-Sierra (violeta).
-Camino inacabado entre faros (naranja).



Bibliografía:
-Un presidio ynconquistable: la fortificación de la bahía de Santoña entre los siglos XVI y XIX, Rafael Palacio, 2004.
-Importancia estratégica de Cantabria durante la guerra de la independencia: vías de comunicación y plazas fuertes, Rafael Palacio, 200?.
- Swords around a throne, John R. Elting, 1997.

Agradecimientos a Rafael Palacio por aportar datos históricos que han ayudado en la redacción del artículo y en la mejor comprensión de los caminos militares del Buciero.





6 comentarios:

  1. Muchas gracias por un post que anima a visitar el monte Buciero con otros ojos. No me hubiera imaginado el pasado militar de los accesos. Estoy deseando visitar el lugar para recorrerlo de arriba a abajo a pie.

    La dos fotos con gráficos son particularmente útiles. Si permite una sugerencia, unos ficheros .gpx de las vías con sus coordenadas geográficas serían muy útiles. Facilitarían aún más las visitas a quienes tenemos móviles con gps y quisiéramos dar con los accesos a los caminos.

    Un saludo.

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  2. verás, apenas puedo llamar móvil al aparato en el que recibo llamadas, no tengo a mi alcance ningún tipo de tecnología GPS. La sugerencia es muy buena, pero excede los propósitos de BVS. Ten en cuenta que las calzadas descritas en este artículo son las principales del Buciero. Seguro que las has pateado varias veces, de cualquier forma, si tienes cualquier tipo de duda con los tramos del último plano, o con lo que sea, no dudes en preguntar bucierovidasalvaje@gmail.com.


    gracias a ti por visitar y comentar.

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  3. Muy interesante. Muchas gracias por concienciarnos de que el monte que tenemos al lado es un tesoro.

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  4. si te ha parecido interesante, objetivo cumplido. gracias por la visita y por comentar. el Buciero merece que le prestemos un poco más de atención.

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  5. Buenisimo!acabo d pisar x primera vez este monte,pequeño paseo simplemente para asomarme a ver el mar,y descubrir la tan preciada ola q se forma bajo la fortaleza.al volver a mi furgo,me pica la curiosidad,y al querer informarme sobre toda sta belleza,doy con este magnifico articulo!!!GRACIAS x toda la informacion y x ayudarme a disfrutar mas d las futuras excursiones!
    Un saludo!

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  6. nos alegra lo que comentas, gracias, te animamos a que conozcas el Buciero, seguro que te sorprende, ten cuidado, engancha.

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