sábado, enero 07, 2012

UNA VUELTA ALREDEDOR DE UN PILAR DE LA IGLESIA DE STA. Mª DE PUERTO

 Hoy ofrecemos el primero de una serie de artículos dedicados a la Iglesia de Sta. Mª de Puerto. Contemplaremos el inmueble y sus innumerables detalles y curiosidades con una mirada cercana y detenida, sus 22 escudos, su pila bautismal, capiteles, bóvedas, etc. Los artículos quedarán recogidos en una nueva categoría del blog, Iglesia Sta. Mª de Puerto.


 Para empezar vamos a fijarnos en uno de los capiteles. Entremos a la iglesia. Caminemos hasta casi llegar al crucero. Detengámonos en el segundo pilar izquierdo contando desde el crucero, el tercero si contamos desde la puerta.


 El capitel en cuestión ofrece una historia de pecadores, condenación y salvación que podemos seguir y tratar de comprender. Un mensaje impactante que confiere a la piedra una viveza que aún hoy sorprende e intriga.

 Ya estamos situados al pie del pilar, el segundo a la izquierda en la foto anterior. Allí debemos localizar a una mujer desnuda que marca el inicio de un relato tallado en piedra con la finalidad de sobrecoger y convencer al feligrés.




 Observamos una clara división vertical que corta en dos el capitel, justo a la derecha de la mujer. El parroquiano conocía perfectamente el código para "leer" el capitel, en concreto, el corte significa el inicio de la historia esculpida presentada en el capitel. Si fuese un cómic, estaríamos ante la primera viñeta. Si fuese una película, ésta sería su primera escena. El sentido de la lectura debía hacerse de derecha a izquierda, es decir, los fieles debían dar una vuelta alrededor del pilar tomando como referencia del inicio a esta mujer desnuda que parece reposar la cabeza sobre una mano. Paso a paso, sin escatimar en momentos impactantes, el capitel iba transmitiendo una completa historia con moraleja final.

  Hemos de imaginar una población analfabeta que creía a pies juntillas el dogma religioso. Las imágenes esculpidas sin duda ejercían una poderosa influencia sobre estas gentes sencillas. La piedra tallada se convertía en un medio directo y muy efectivo para lanzar mensajes: cómo proceder en la vida huyendo del pecado, indicaciones sobre la búsqueda de la virtud, advertencias acerca de los peligros que acechan al fiel, los engaños del diablo o el destino del pecador tras la muerte. Se trataba de auténtica pedagogía en piedra. Imágenes simbólicas y fantásticas destinadas a un pueblo iletrado que obtenía en la contemplación de la piedra una lección y un sentido a sus breves vidas, siempre encaminadas a una vida prometida tras la muerte.

 Al menos dos maestros canteros son los responsables de la escultura monumental, es decir, la que adorna los diferentes elementos arquitectónicos, en Sta. María de Puerto. El capitel que nos ocupa es obra del más experto y de mayor maestría de todos ellos. Probablemente fuese un maestro formado en algún taller burgalés a principios del siglo XIII, un artista especialmente dotado para el tratamiento del volumen y el estudio de las figuras. El capitel que hemos escogido es el más conseguido técnicamente y como decimos se presenta en un friso circular que da la vuelta completa al pilar. El Infierno y el Paraíso son las temáticas presentes en esta historia petrificada.

 Volvamos a la escena y empecemos a dar la vuelta.

 Un macho cabrío apoya una pata sobre la cabeza de la mujer desnuda. Ésta aparece sentada y con las piernas abiertas, sus carnes y su sumisión al macho cabrío simbolizan el pecado.


 La siguiente escena parece fundirse con la primera, y así sucesivamente a lo largo de todo el friso circular. La protagonista vuelve a ser la mujer. Un demonio abraza y arrastra a la mujer hacia el infierno.


 La escena del arrastre de la mujer hacia el infierno da paso a tres parejas de hombres encadenados. Están desnudos, férreos grilletes en manos y cuello. Son pecadores en manos de los demonios. Una cadena enlaza a las tres parejas de condenados, el extremo de la cadena aparece en manos de nuevas figuras demoniacas, tal como descubriremos a medida que damos la vuelta.


 Los condenados aparecen agachados o sentados, están desnudos, la pareja del centro incluso nos ofrece obscenamente la visión de sus traseros. Vemos costillas marcadas y posturas sumisas. Los volúmenes sobresalen de la piedra cobrando vida. Iluminadas con velas estas figuras darían una cierta impresión de movimiento que potenciaría la experiencia. Las profundas sombras ayudaban a fijar la impresión en el feligrés.


 La última pareja de condenados aparece en cuclillas, apretados sobre el escueto margen. Sobre el hombro del pecador de la izquierda se extiende la cadena. Entran en escena figuras monstruosas que parecen relamerse, bichas demoniacas tirando de los condenados.


  El friso va cobrando acción y encaminándose a su resolución. Vemos al demonio que tira con su mano derecha de la cadena que une irremediablemente a los pecadores. El demonio gira su cabeza hacia los presos, mientras va introduciendo sus piernas en las fauces entreabiertas de un gran monstruo. Imaginamos a los parroquianos sobrecogidos por la crudeza y efectividad del mensaje.



  La boca entreabierta hacia la que se dirigen los condenados pertenece al Leviatán, la bestia marina del Antiguo Testamento que simboliza al diablo.


 Otra perspectiva del Leviatán y del resto del capitel.


 Tras la bestia marina ya hemos entrado al infierno mismo. Los condenados aparecen ahora en el interior de una caldera. A ambos lados, sendos demonios avivan las llamas con fuelles. Podemos imaginar esta escena iluminada por la oscilante vela, los demonios, las llamas y el sufrimiento de los condenados cobrarían vida ante los ojos atónitos del pueblo llano.


  Seres repugnantes corretean alrededor de los cuatro hombres, ratones, puercoespines, más diablos. Un pequeño demonio se acerca a la oreja del hombre de la izquierda y abre su boca. No hay un centímetro cuadrado de vacío. La caldera sobresale especialmente del friso, dando a entender que nos encontramos en la escena culminante.
 Desde este punto la temática cambia radicalmente. Estamos llegando a la parte del capitel que mira hacia el altar, mientras que el recorrido descrito hasta ahora miraba hacia la entrada del templo y por lo tanto hacia el feligrés que traspasaba la puerta. El propio edificio se dispone como un camino hacia el altar, la luz, la salvación, siendo el exterior la vida terrenal, la oscuridad, la condenación y el pecado. Vemos por lo tanto que la disposición de este capitel coincide con la intención simbólica del edificio en su conjunto.


 Mirando al altar encontramos la resolución del friso y de la historia que éste cuenta. Aparecen ángeles y ancianos vestidos con pulcras túnicas. Algunos sostienen libros como símbolo de la doctrina cristiana. Claramente todas estas figuras han vencido al infierno, no hay nada en ellos que recuerde a los atormentados condenados que han ocupado la mitad del capitel.
 Es el paraíso. El mensaje queda meridianamente claro para aquellos hombres atemorizados e iletrados: la rectitud del feligrés a la hora de seguir los dictados de la doctrina es el camino hacia la salvación.


 Nosotros hemos perdido el código que descifra el significado de estas piedras. Nos acerquemos a ellas como creyentes o como meros interesados en el arte y la historia, ya no tenemos la capacidad de leer y entender lo que nos dicen estas figuras contraídas y misteriosas. Son tiempos de internet, tv, radio, libros electrónicos y mensajes audiovisuales que los hombres a los que este capitel iba destinado jamás entenderían. Lo fascinante del asunto es que este capitel, y el templo de Sta. Mª de Puerto en su conjunto, exhibe en sus piedras esculpidas una ventana al modo de pensar y sentir de nuestros ancestros.



 Bibliografía:
-Santa María de Puerto, Enrique Campuzano, 2002.

Planta de Sta Mª de Puerto tomada de la obra citada.

 Agradecimientos al párroco y a la señora Gloria.

7 comentarios:

  1. Anónimo2/1/12 20:13

    Acostumbra a ocurrir a los no entendidos en arte, miramos pero no vemos. Gracias por acercarnos los detalles que a muchos nos pasan desapercibidos.Vi este templo hace unos meses y me parecio precioso.

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  2. Anónimo5/3/14 21:15

    Gracias , muy interesante.

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  3. Anónimo6/3/14 10:47

    Gracias por esta labor de divulgación cultural que lleváis a cabo. Se acude a la iglesia en multitud de ocasiones y pocas veces se repara en lo que allí se encuentra, que es algo de enorme valor artístico, religioso, histórico y cultural. No sé si ya habéis comentado los retablos; sería muy interesante conocer el sentido de las escenas en ellos representadas.

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    1. Anónimo6/3/14 13:38

      gracias a ti por tu interés. Hace años que me gustaría hacer el artículo que comentas, especialmente el retablo pictórico, hay una historia muy interesante que rodea a su autor, además el retablo merece mucho la pena. En este momento BVS se centra en que salgan del Buciero una treintena de vertederos, cuando esa realidad se corrija (por desgracia para conseguirlo hay que vencer a un enemigo que se llama ayuntamiento) podré plantearme si merece la pena seguir haciendo artículos de divulgación largos y publicados en este blog. Por ahora sólo puedo contar pequeñas historias desde facebook, pero me apunto hablar de los retablos de la iglesia.

      bvs, buciero vida salvaje

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  4. Has acertado al escoger el librito de Campuzano sobre Santa María de Puerto, quizás el mas completo que hay sobre la misma y que da las claves básicas para entender ese pedazo de monumento.
    Ese capitel es magnifico en su ejecución como lo es el de la caza y algunos otros de los existentes, aunque todos ellos tienen un gran interés. La pila bautismal, el retablo flamenco y el espectacular crucero completan los elementos mas destacados.
    Otro elemento a tener en cuenta es la puerta sur que, aunque restaurada recientemente tras dar mucho la vara quien esto escribe al anterior consejero de cultura, se está deteriorando en algunos capiteles tallados en arenisca de poca consistencia.
    El capitel historiado que comentas tiene una característica que me llama la atención y es la sonrisa de los condenados, incluso cuando están cociéndose en la caldera de "Pedro Botero". Esto contrasta con la seriedad y rigidez de la triada de la pila bautismal y nos viene a confirmar la existencia de importantes elementos románicos y de transición al gótico en nuestro monumento.
    Es de agradecer la labor de divulgación que hacéis no solo en este caso sino en todo lo tocante a la historia de esta villa y a la defensa del patrimonio y el medio ambiente.
    Es una labor ardua y poco agradecida pero siempre habrá gente que lo valore y os respete por ello.
    Un saludo.

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