jueves, diciembre 22, 2011

LA IMPORTANCIA DE CUIDAR EL PATRIMONIO: EL EJEMPLO DE CADES

 Posponemos unos días el primero de una serie de artículos dedicados a la Iglesia de Sta. Mª de Puerto. Hoy vamos a recoger una llamativa noticia relacionada con un diminuto pueblo cántabro y con la dignificación de su patrimonio cultural.

Cades es una localidad del municipio de Herrerías. En el año 2008 contaba con 76 habitantes. El nombre "herrería" procede de la actividad fundamental que se desarrollaba en el siglo XII, la extracción, tratamiento y comercialización del mineral de hierro, que destacó precisamente en esta localidad de Cades.

 La ferrería fue abandonada en la segunda mitad del siglo XIX. Fue reconstruida e inaugurada nuevamente en el año 2000. En esta ferrería se obtenían lingotes de hierro mediante el procedimiento de “forja catalana” consistente en conseguir el hierro a partir del propio mineral, separándolo de todos los elementos con los que se encuentra mezclado en la naturaleza, pero sin fundirlo completamente.
 Este edificio está compuesto por una casa blasonada, molinos, una capilla y la propia ferrería. El interior esta dividido por muros de piedra que se encargaban de distribuir las zonas de trabajo, además de separar los tres almacenes de carbón vegetal y el de piedra en el caso de que se produjera un incendio.

 Durante diciembre del 2009 y enero del 2010 se ha llevado a cabo un proceso complejo de restauración. Más concretamente se han reparado la antigua factoría de la obtención del hierro, las máquinas hidráulicas del siglo XVIII, los espacios exteriores y las riberas del canal del río Nansa.



 La noticia salta a los medios de comunicación en estos días. Resulta que la ferrería de Cades ha sido visitada a lo largo de 2011 por un total de 7.475 personas (artículo en DM).

 Es decir, estamos ante una zona deprimida económicamente, un pueblecillo condenado a desaparecer que no llega a los ochenta habitantes, apartado de las principales vías de comunicación de la región y de núcleos importantes de población. En este lugar se ha cuidado una muestra de patrimonio cultural y este hecho por sí solo ha servido para dinamizar la vida cultural y sobre todo económica. Es absolutamente impensable que la aldea de Cades hubiese atraído a 7.475 visitantes de no ser por este edificio histórico.

 Sacamos a relucir este ejemplo porque supone un espaldarazo para quienes comprenden que el respeto y aprovechamiento del patrimonio cultural no son un capricho romántico. Animamos a que en Santoña empecemos a valorar el impresionante conjunto histórico que el tiempo nos ha legado.
 Un patrimonio abandonado, ocupado por vacas, en riesgo de colapso, defecado día tras día, sin cartelería, sin divulgación, no es solo una vergüenza que nos define como pueblo y retrata a los gobernantes de las últimas décadas.
 Es una torpeza histórica que la villa de Santoña aún no haya caído en la cuenta de los inmensos beneficios que va a traer dignificar el patrimonio histórico del Monte Buciero y ofrecerlo inteligentemente al visitante.
 Animamos a los regidores santoñeses, y a los ciudadanos en general, a reconsiderar la importancia de lo que tenemos y sus posibilidades de futuro. No es una demanda romántica de cuatro colgados apasionados por la historia. Es cuestión de no ser ciegos, ignorantes y burros. En Santoña, tal como pintan las cosas, además es cuestión de supervivencia futura.
 Superados largos años en los que el patrimonio, pese a su sangrante abandono, ha servido para que los políticos locales presuman y se hagan fotos (mientras una muestra patrimonial se rehabilitaba con la misma sensibilidad que habría mostrado ATILA), esperamos que se abra de una vez un periodo de sentido común y amplitud de miras.

 Sin duda los más de 7.000 visitantes de la ferrería de Cades debieran hacer reflexionar.




Información sobre Cades y su ferrería extraída de la web, así como las fotografías.

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