martes, diciembre 13, 2011

BVS CURIOSO: BUSCANDO "RETRANCHEMENT DANS LA MONTAGNE"



 El Monte Buciero ofrece un sinfín de lugares donde la actividad humana, bien militar, minera o agraria, ha dejado curiosas evidencias más o menos apreciables hoy en día. La aglomeración de vestigios históricos de mayor o menor entidad es tal que un paseo de dos horas nos mostrará hornos de cal, fortalezas, baterías de costa, polvorines, caminos militares abovedados de vegetación o esculpidos sobre acantilados. Un monte espectacular horadado por canteras, minas y túneles, con cerca de una veintena de cuevas y abrigos en gran parte habitados en tiempos prehistóricos.

 Hoy fijamos la atención en diversos restos históricos del Monte Buciero que podríamos llamar "atrincheramientos", posiciones modestas levantadas en puntos estratégicos de los caminos en tiempos de la ocupación francesa de Santoña en el periodo 1810-1814. Son pequeños parapetos formados por piedras sin unión de argamasa que servirían para control y vigilancia de la "espalda" de la plaza de guerra. Su existencia ayuda a comprender la dimensión del conjunto histórico del Buciero y sirve de complemento a muestras patrimoniales más evidentes y disfrutables por el visitante, si bien su carácter provisional y su precariedad han facilitado que el tiempo los haya arrasado o la vegetación haya terminado devorándolos.

 En los últimos meses hemos intentado sin mucho éxito localizar la posición de estos parapetos sirviéndonos de un plano del ejército francés fechado en diciembre de 1813. Sobre todo nos fijamos en cuatro "retranchement" levantados en un extenso área entre el Fuerte del Mazo y la actual "Casa Blanca". Las probabilidades de que un pequeño muro de piedras sobreviva doscientos años en un monte que se regenera con increíble rapidez y siempre ha sido escenario de actividad humana son reducidas. Para iniciar la búsqueda hay que fijarse en el trazado de los caminos representados en el plano y tratar de establecer equivalencias con el Buciero de hoy en día. La búsqueda de los tres primeros se ha traducido en arañazos y quebraderos de cabeza revisando el valioso plano.




 Con el cuarto atrincheramiento hubo más suerte y logramos localizarlo. El camino al cual cortaba se corresponde con el camino actual. Al llegar a las inmediaciones el terreno indicaba cuál era el punto más propicio al ofrecer una elevación sobre un posible atacante que lograse encaramarse a los acantilados y se dirigiese hacia, por ejemplo, el Fuerte del Mazo. Debo haber pasado por este lugar varios cientos de veces y nunca había reparado en el ligero reborde, en alguna piedra con un lado labrado por el hombre, en el trazado rectilíneo que corta el camino y a continuación queda engullido por la vegetación. Otro rincón del Buciero al que mirar con otros ojos, otro centímetro de plano histórico que cobra vida.

 Hoy presentamos un "retranchement dans la montagne" llamada Buciero.





 El plano francés de 1813 es una verdadera joya con infinito detalle. De pronto podemos situarnos en aquellos días y conocer cada esquina de la plaza de guerra de Santoña. Cada viñedo, muro, camino, poza, elevación, edificio, casi podría decirse que cada duna, todo aparece representado con una precisión asombrosa. La leyenda del plano sitúa los hitos más importantes, especialmente cada obra militar. Nos fijamos en el número 22, algo así como "Atrincheramiento de la Montaña".
 Por cierto, debiera hacer reflexionar que en el siglo XXI una villa como Santoña aún no exhiba documentos como este plano, ni las cartas firmadas por Napoleón en las que pormenorizaba el modo en que cada rincón de Santoña debía ser fortificado. La política cultural de este pueblo debiera apuntar de una vez hacia la historia del municipio. Rescatarla ayudaría a enmendar la papeleta económica actual y elevaría el nivel cultural dominante.




Observamos cuatro puntos con el número 22. Cada uno de ellos acompaña a un trazo rojo en representación de los cuatro diferentes parapetos defensivos esparcidos por la zona (en cartografía militar los trazos rojos suelen corresponder con amurallamientos y obras de fortificación ya ejecutadas). Los cuatro cortan o están pegados a un camino. La clave por lo tanto será identificar si estos caminos se corresponden con caminos actuales y aquí es cuando la cosa empieza a complicarse.



Uno de los atrincheramientos está cerca del Fuerte del Mazo o Napoleón.

 Siguiendo hacia la derecha hallamos otros dos caminos casi paralelos con sus respectivos "retranchement". 




 Esta fotografía aérea sitúa el área del atrincheramiento de Las Cuestas. El plano de 1813 indica que este parapeto defensivo dedicado a la vigilancia se emplazó muy cerca de la bifurcación. Se trata de un punto en el que podemos optar entre el camino central del Buciero, o bien tomar el ramal izquierdo que se adentra en una zona conocida oficiosamente como "Prado de la Rabona", y que se corresponde con una campa con pendiente con muestras de antiguo uso agrario (y unos vestigios de posible origen militar) y que aún resiste a duras penas a la total invasión vegetal. Ya tenemos situado el "retranchement". Ahora hay que comprobar qué queda de él.




 Estimación del atrincheramiento de Las Cuestas. Gran parte de sus líneas han sido invadidas por la naturaleza, sin embargo se puede seguir sin mucha dificultad el derrumbre del antiguo parapeto. Las piedras aparecen sueltas, amontonadas y más o menos enterradas.


 Ahí está.
 Lo cierto es que para detectar el atrincheramiento hay que tener un poco de fe. Los atardeceres serán el mejor momento, ya que las sombras empezarán a alargarse, pero con un poco de paciencia cualquiera puede apreciar sus formas. Partiendo del ángulo inferior derecho de la foto salen cuatro piedras más o menos alineadas que pueden ayudar a detectar el amontonamiento de piedra. Indudablemente se debe a la mano del hombre y coincide en sus rasgos con ese viejo parapeto levantado por los franceses (para ser exactos habría que decir que muy posiblemente fue levantado por alguno de los cientos de españoles que trabajaron  en las obras de fortificación que el ejército napoleónico ejecutó en Santoña).
 Como en el plano francés, la línea de restos se corta en el centro dejando un estrecho paso. Hoy en día la discreta hilera de piedras amontonadas, casi imperceptible si no se presta atención y se conoce su historia, también se corta en el centro. El camino descendente aparece aquí más profundo.
 El tiempo ha derrumbado y esparcido el parapeto formando un reborde que aún resulta evidente. Son piedras de tamaño medio fácilmente transportables, si bien también detectamos sillarejos semienterrados, piedras con la cara visible alisada.
 Aparte de la línea recta central, los dos sectores más desarrollados del atrincheramiento se inician bajo arbustos y zarzales. Es especialmente destacable el sector que queda en la dirección de la mirada en esta foto, ahí es donde deben concentrarse los mayores restos.




 Esta perspectiva facilita ver el amontonamiento de piedras semienterradas en la parte superior derecha, también el surco intermedio y el descenso hacia el camino central.



PROPUESTA BVS:

 Podría considerarse la recuperación de esta pequeña, pero valiosa muestra patrimonial. Hacerlo serviría para contar una historia de centinelas napoleónicos desplazándose entre la Batería de San Felipe y el Fuerte del Mazo, vigilantes apostados en dirección a la hondonada que se abre más allá del parapeto. Un cartel discreto y respaldado históricamente situaría al visitante ante la historia. Sería necesario desbrozar unos cuantos metros cuadrados, lo cual puede presentar dificultades a la hora de obtener el visto bueno de la dirección del Parque Natural de las Marismas de Santoña. No obstante, esto no parece muy complicado si tenemos en cuenta que a veinte metros de este punto recientemente se ha despejado un tramo de unos treinta metros de longitud. En el caso del parapeto estamos hablando de despejar los márgenes y sacar a la luz un pedazo de historia. Finalmente el parapeto podría recomponerse sin utilizar mortero (como se hizo originalmente), devolviéndole su forma con las debidas indicaciones de un especialista y ayudándose por el plano francés de 1813. Parece evidente que el presupuesto sería muy reducido y que un cacho de la historia de Santoña reviviría. Podría considerarse la contribución ciudadana desinteresada en los trabajos en caso de ser necesario, seguro que más de uno colaboraría con satisfacción.






Agradecimientos a Rehisan y Marcus.




4 comentarios:

  1. si te ha interesado, ha valido la pena contarlo. gracias por comentar.

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  2. Precioso trabajo. Lástima que nuestros "responsables" no tomen nota.
    Quisiera hacer una ruta utilizando vuestra web y ese mapa francés de 1813 como guía. ¿hay alguna copia accesible?¿internet, casa de cultura?.
    Gracias por vuestro trabajo - Añadido a "mis favoritos"

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  3. Puedes ponerte en contacto a través de bucierovidasalvaje@gmail.com, si deseas conocer el Buciero siguiendo el plano francés. En principio no hay copias accesibles. En BVS sólo hemos colgado secciones del plano para respetar el deseo del dueño del plano. Por otro lado, procuramos que no caiga en manos de expoliadores con detector de metales. Lo dicho, puedes ponerte en contacto a través del correo y sin problema te echamos una mano. Saludos y gracias por visitar la página y por valorar al Buciero.

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