martes, junio 07, 2011

Cap 4. BATERÍA DE LA CUEVA

CAPÍTULOS DE HISTORIA

Cap 1. REDUCTO DE CUETO CABRERO

Cap 2. FORTÍN DEL GROMO

Cap 3. FORT IMPERIAL


 Videos BVS por el reconocimiento del Conjunto histórico de la arquitectura militar de Santoña.





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 A través de estos capítulos de historia intentamos mostrar el valor de cada una de las fortificaciones aún existentes en suelo santoñés. En BVS creemos que la divulgación ayuda a que cada vez más ciudadanos se acerquen a conocer y valorar este legado. En pleno siglo XXI un pueblo como Santoña debiera poner un ojo en el pasado y erradicar el desconocimiento y el vandalismo que sobre el conjunto histórico siguen pendiendo.
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Cap 4. BATERÍA DE LA CUEVA

 El frente terrestre de la plaza de Santoña supuso desde antaño la mayor inconveniencia en los proyectos de fortificación. El Buciero ofrecía un perfil de acantilados inexpugnables que, unido a las particularidades de la bahía, permitía una defensa relativamente sencilla del frente marítimo. Al contrario, un arenal de Berria desprotegido suponía que la plaza en su conjunto pudiese caer con facilidad en manos enemigas, incluso pudiera haberse dado la circunstancia de que un enemigo acantonado en la plaza efectuase un tajo entre el arenal y la canal de Boo capaz de convertir Santoña en una auténtica isla y por lo tanto en un quebradero de cabeza mayúsculo para la corona española. Ya en 1580 el santoñés Hernando Delgado recogía en un memorando que "si los enemigos se apoderasen de dicha villa del puerto de Santoña podrían toda ella cercar de agua".
 A principios del siglo XVIII se produce el primer intento de fortificación del paso terrestre a Santoña, se trata de las baterías de la Cantera (en un promontorio rocoso de arenisca que aún observamos entre Hotel Juan de la Cosa-Brusco) y del Cañaveral (sus restos siguen en pie entre el cementerio y el camping). En principio eran baterías muy elementales a base de arena y madera. Hacia 1795 el país entra en conflicto con la Francia revolucionaria y en previsión de ataques navales se levantan baterías a lo largo de las costas cántabras. Contamos una batería en Galizano, otra con capacidad para albergar a 200 hombres en Helgueras (la Batería de San Nicolás, de visita obligada en la vertiente oeste de la punta del Brusco) y la reestructuración de las dos baterías citadas del arenal de Berria. La del cañaveral pasa a llamarse de la Reina Amalia o Eulalia. Ambas, Cañaveral y Cantera, llegan a tener sendos cuerpos de guardia y acuartelamientos capaces de albergar a 250 hombres cada una.
 Estos intentos de fortificación del frente terrestre garantizaron al menos de momento que la plaza no pudiese ser tomada por un contingente desembarcado en Berria, al cubrir sus fuegos eficazmente el arenal, no obstante tenemos que esperar a la llegada de las fuerzas napoleónicas en 1810 para que el paso terrestre a Santoña se viese debidamente defendido. Los tres capítulos de historia vistos hasta ahora han ido recorriendo tres de las principales obras levantadas por los franceses con idea de proteger el istmo de la península de Santoña. La obra de la Batería de la Cueva se corresponde también con el proyecto francés. Elevada estratégicamente sobre el extremo oriental de la playa de Berria, sirvió a los ingenieros napoleónicos para cerrar el sistema defensivo planteado sobre el frente terrestre de la plaza de guerra santoñesa.


 En origen fue denominada Batería Rouget (salmonete), en honor al general francés que desde 1811 ocupara el cargo de Gobernador de la provincia de Santander. Este vestigio de la historia ha cumplido 200 años. Su imponente presencia aún no ha servido en pleno siglo XXI para que los responsables políticos tomen conciencia de su valor. Tampoco para que demasiados individuos, supuestos ciudadanos, empiecen a considerar que este edificio no es un retrete, un aliviadero ventral idílico a un paso de la zona de barbacoas.




 La batería constituía una pieza fundamental del frente terrestre. Por un lado debía conjurar todo posible desembarco en Berria, por otro debía apoyar los fuegos del Fuerte Imperial en el supuesto de que el invasor avanzase desde el estrecho paso entre el Gromo y el Brusco-Cueto Cabrero una vez que las defensas allí instaladas cayesen (ver capítulos 1 y 2). La abrupta configuración del Buciero en este punto obligó a la utilización de barrenos. La explanada de la batería permitía el juego de cuatro piezas de artillería.


 La flecha roja representa el avance de un invasor por el paso terrestre entre el Gromo y el Brusco (ambos puntos fortificados por el ejército napoleónico). En amarillo, Batería de la Cueva junto al imponente Fort Imperial.
 A lo largo de todo el siglo XIX son constantes los proyectos que ponen su atención en el privilegiado emplazamiento, si bien ninguno dio el salto del papel a la realidad. Hemos de aclarar que la fortificación original planteada por los franceses era una obra de campaña, es decir, condicionada por las premuras de la contienda bélica y con una cierta provisionalidad. Los perfiles que aún hoy podemos apreciar se corresponderían con obras ejecutadas entre 1830 y 1855. El alojamiento de la batería sería incluso posterior, hacia 1864. Un dato curioso permite fijar tal año con precisión, ya que es en 1864 cuando el ayto. santoñés adquiere material ferroviario (una locomotora y otros efectos) con el fin de utilizarlo en la reparación de diversas fortificaciones. Aún hoy podemos apreciar que la cubierta del alojamiento de la Batería de la Cueva se sostiene (a muy duras penas, como sabrán los lectores del blog) sobre raíles de tren.


 El alojamiento, con sus remates de ladrillo macizo, daba cobijo a la guarnición y disponía de cocina y almacén de pertrechos. Aún puede apreciarse el decantador de agua instalado en el flanco sur del edificio, con acoples modernos de ladrillo y cemento que deslucen su valor, así como una de las dos garitas que en tiempos tuvo el complejo defensivo. Éste se completa con una extensa plataforma capaz de dar asiento a ocho piezas de artillería, así como una posición para fusilería y rampas que permitían el desplazamiento de la artillería.


 Como recogimos en el capítulo 3 al hablar del Fuerte Imperial, el sistema defensivo de la Batería de la Cueva quedaba completo con los muros de cierre del propio fuerte cuyos restos podemos contemplar al pie de la batería sobre las arenas de Berria.


 En 1882 el armamento de la batería se limitaba a dos cañones lisos de bronce de 12 cm. Este discreto armamento de la fortificación da testimonio de que la propia plaza de guerra de Santoña había iniciado ya su definitivo declive.


 Las aspilleras abiertas en la garita nos permiten situar perfectamente los puntos cardinales, quedando la propia entrada orientada al este. Se trata, como es sabido, de la única garita de vigilancia de la época conservada en Cantabria. Tristemente la segunda garita se perdió no hace mucho. Un vecino ocupó el lugar con vacas, modificó a su antojo el solado del alojamiento, levantó un abrevadero y acopló una caseta a la segunda garita, lo cual determinó su fin.


 En 1999 fue escenario de una intervención arqueológica. Dos reducidas catas en el espacio de la batería sacaron a la luz casi 400 fragmentos cerámicos y 80 de vidrio, además de un puchero y una jarra prácticamente íntegros. Pese a la limitada extensión de la investigación arqueológica se hallaron unos cincuenta objetos metálicos. Entre ellos son destacables siete proyectiles de grueso calibre, trece casquillos, una bala completa y un botón de cobre con el emblema del Cuerpo de Infantería, junto con una moneda de 5 céntimos de 1870 y seis llaves. Los hallazgos se completan con un tintero íntegro con tapa de metal y abundantes huesos serrados de animales que sirvieron para alimentar a las tropas desplazadas en la batería.


Historia de un abandono sangrante

 La Batería de la Cueva cuenta con protección integral en el PGOU de Santoña desde 1987, pese a lo cual ningún ayto. santoñés consideró desde entonces medidas tan elementales como impedir que el alojamiento sea un retrete público o la plataforma fuese un aparcamiento de coches y furgonetas día tras día. Desde mayo de 2010 BVS ha interpuesto un total de cuatro denuncias (aquí puedes consultar una), acompañadas de denuncia interpuesta por la propia Guardia Civil, con la finalidad de que el inmueble tuviese la protección imprescindible que garantice su conservación. Por desgracia el ayto. de Santoña no consideró necesario mover ni un dedo hasta el mismo día en que el Diario Montañés publicó este artículo. Raudos los responsables de la política local enviaron operarios a desbrozar el espacio de la batería y acudieron a la emisora municipal con la promesa de que la batería iba a ser rehabilitada. Lo cierto es que el proyecto fue realizado con tan poco interés que fue desestimado por el Jefe del servicio de promoción de empleo al contener hasta 8 defectos elementales de forma. Sabiendo que el señor ex-jefe del ayto. habría cementado sin piedad la batería, cualquier persona con sensibilidad debiera alegrarse de que el proyecto fuese rechazado.
 Es necesario recordar que en la última legislatura se pretendió vender la Batería de la Cueva como parte de un paquete turístico, el fallido Parque Cultural Monte Buciero, que consumió ingentes recursos económicos sin prestar la más mínima atención al estado real del conjunto histórico. Ni los políticos locales, ni el centro penitenciario (titular aún hoy del inmueble), ni el director del parque cultural, se sintieron motivados a actuar cuando la realidad de la batería les saltó a las narices, caída de una buena parte de la cubierta incluída. Personalmente quiero recordar que el señor director del parque cultural Monte Buciero desconocía a la altura de mayo de 2010 qué era eso de la Batería de la Cueva, ni sabía dónde se encontraba el inmueble, ni tomó nota de su estado, se limitó a amenazar cara a cara a este ciudadano. Los hechos aún no han sido explicados por los políticos que nombraron a este señor. Este cargo sigue en su sitio. Su sueldo sigue siendo de 40.000 euros más dietas por feria asistida. Apuntalar el edificio para impedir que finalmente se pierda llevaría unas horas y hemos de suponer que no consumiría grandes recursos económicos.
 Actualmente el inmueble ha vuelto a quedar suspendido en el tiempo. Por fortuna los coches ya no entran en su espacio, pero la cubierta restante amenaza con desplomarse en cualquier momento. No ha habido aún voluntad política de proteger el edificio con una medida elemental de apuntalamiento. Pese al riesgo evidente de desplome, confirmado con la caída reciente de varios metros cuadrados de techumbre, el alojamiento sigue siendo a día de hoy usado como retrete público. Causa estupor y repugnancia echar un vistazo al interior y comprobar que convivimos con demasiado salvaje. En las paredes, en lugar de contemplar los grabados navales que un militar dejase hacia 1850, nos tenemos que conformar con un sinfin de pintadas. Una de ellas reza "España", como si fuese una explicación del despropósito, como diciendo "esto sucede aquí porque somos así". Al lado una pintada de tres metros de largo remata la faena con un mensaje muy descriptivo de la capacidad cerebral del ejecutante "Comeme el chichi".
 La Batería de la Cueva tiene una historia de abandono sangrante que se extiende a lo largo de todo el siglo XX y se ha ido haciendo más y más llamativa en las últimas décadas. Tal es el despropósito que el propio centro penitenciario ordenó la demolición de este importante pedazo de la historia de Santoña en los primeros años del siglo XXI, cuando el inmueble pasó a figurar en el Inventario Arqueológico Regional. Esta incorporación significaba que la penitenciaría adquiría una mayor responsabilidad en la conservación del inmueble. La respuesta fue meter maquinaria pesada en la batería y arrasarla parcialmente hasta que el desaguisado fue detenido. Citamos el colofón al despropósito...en diciembre de 2010 el señor colocado en la Dirección General de Cultura-Gob. cántabro, Justo Barreda, en contestación a las denuncias planteadas por este ciudadano, aseguró en escrito oficial que la Batería de la Cueva no tenía ningún tipo de protección legal. La propia jefa del Servicio de Patrimonio, órgano supuestamente garante de la conservación del patrimonio histórico cántabro, incidió en decir que la batería podía caerse y que las autoridades no iban a mover un dedo. Finalmente esta señora reconoció ante este ciudadano que no se trata de conservar o no el patrimonio, sino de un mero "asunto político". Los políticos no estaban por la labor de conservar el patrimonio histórico santoñés, aunque llevaban largos años entusiasmados con la idea de publicitar sus excelencias a los cuatro vientos dilapidando ingentes recursos, siempre colocándose en el centro de la foto y colgándose las medallas de esa supuesta excelencia patrimonial. La campaña propagandística mágicamente les hacía aparecer como políticos concienciados y cultivados con una honda preocupación patrimonial, aunque ni siquiera se habían dignado a visitar las fortificaciones y desconocían ampliamente el sentido de eso que llamamos Conjunto histórico de la arquitectura militar de Santoña.


¿Futuro?
 La Batería de la Cueva no pide inversiones millonarias, pide una obra de consolidación urgente y elemental que impida su desplome definitivo. En el futuro...asesoramiento por parte de historiadores y un proyecto ajustado, no faraónico, hecho con sentido común, que no olvide los grabados navales, ni ninguno de los valores del inmueble. La plataforma que daba asiento a la artillería yace bajo treinta cms de cubierta vegetal, puede ser recuperada y así reverdecer un esplendor que hoy cuesta imaginar. Sobra decir que impedir que siga siendo un retrete vergonzoso quizá contribuiría a hacernos a todos un poco mejores como integrantes de una sociedad supuestamente civilizada.

 A día de hoy la Batería Rouget merece algo mejor que un cartel impecable a la entrada con el logotipo del ayto. de Santoña y dos consejerías del gob. regional, mientras el inmueble se cae y sigue poniéndonos a todos en evidencia. En un año de denuncias ni siquiera se ha tenido la delicadeza de retirar el vertedero instalado en una de las rampas, bañeras y neumáticos incluídos. Hasta fechas recientes la consigna a los operarios municipales ha seguido siendo "desbrozar y no limpiar", de hecho el vertedero sólo sale a la luz cuando el área es desbrozada. Ojalá llamar a las cosas crudamente, por su nombre, ayude a que valoremos este lugar especial. Seguramente merece más cariño por parte de todos.


Bibliografía:
Un presidio ynconquistable, la fortificación de la bahía de Santoña entre los siglos XVI y XIX, Rafael Palacio, 2004.
Actuaciones arqueológicas realizadas en fortificaciones de los siglos XVIII y XIX en Cantabria, Rafael Palacio, en Sautuola X, 2004.

La sesión fotográfica nocturna en la Batería de la Cueva no habría sido posible sin la ayuda de Jean y sus carreras en la oscuridad flash en mano.


Próximamente Capítulo 5, Batería del Águila.