domingo, marzo 27, 2011

BVS CURIOSO: EL SISTEMA DE PARARRAYOS

 El Monte Buciero y su conjunto histórico esconden infinidad de pequeños secretos y curiosidades que vamos a ir desentrañando y divulgando en la sección BVS curioso. También conoceremos el patrimonio histórico del entorno de Santoña, el búnker y los restos de la fortificación medieval de Montehano, los nidos de metralleta del Gromo o Cicero, la Batería de San Nicolás en Helgueras, etc.

 Hoy fijamos la atención en un detalle singular que pasa desapercibido y sin embargo encierra una peculiar historia. Vayamos al Polvorín del Dueso. Fijémonos en el pararrayos situado al este del inmueble...



 Lo primero que observamos es que un vecino se ha tomado la libertad de acoplar la entrada de su casa a un pararrayos del siglo XIX que circunstancialmente es patrimonio histórico de todos. Esta entrada del blog es divulgativa y no de denuncia, pero no lo podíamos pasar por alto. Es necesario añadir que la actual intervención del ayto. de Santoña constituye tal depropósito que el señor concejal que la dirige, auto-erigido en historiador, arqueólogo y lo que haga falta, ni siquiera ha contemplado la necesidad de devolver este pararrayos a su estado original, es decir, este señor está decidido a cubrir de hormigón el Polvorín del Dueso proyectado por Napoleón y ni siquiera se ha planteado que el pararrayos en buena lógica debe librarse de esta invasión. Es evidente que al señor concejal poco le importa el polvorín, para él se trata de una obra más, una acera, cemento, números, presupuestos y titulares que redactará el gabinete de prensa del emperador...a quién le importan estas gilipolleces de la historia y el patrimonio de Santoña, piensa él. Con esta mentalidad este señor ha expoliado la Batería Alta de San Martín, al menos eso piensan juristas e historiadores. Habrá noticias al respecto. Al menos debieran estudiarse formas de solucionar esta invasión del pararrayos, sin causar perjuicio al vecino, pero mirando el bien de todos.

 De cualquier forma, continuemos con la historia que queremos contar. En la enorme "chimenea" de piedra apreciamos un entramado de hierro oxidado que desciende desde lo alto y se introduce en tierra, además de ramificarse en dirección al muro que rodea al polvorín...conozcamos el sistema de pararrayos del Polvorín del Dueso...


 Para la construcción de un edificio de esta tipología es imprescindible tener en cuenta una serie de condiciones especiales encaminadas a mitigar el efecto de las explosiones, erradicar la humedad, mantener una temperatura constante, evitar la acción de los rayos sobre el edificio y excluir toda posibilidad de fuego. En un próximo capítulo de nuestra sección de historia abordaremos la construcción y demás circunstancias del Polvorín del Dueso, baste ahora con recordar que el edificio fue concebido por el ingeniero napoleónico Gabriel Breuille en 1812 siguiendo indicaciones del emperador (nos referimos a Napoleón, no al concejal antes citado). Era el gran almacén de pólvora de la plaza de guerra de Santoña en los tiempos de la ocupación francesa de 1810-1814 y en su construcción no se reparó en gastos. Tanto el muro perimetral de 55 cm de grueso (destinado a mitigar posibles explosiones) como uno de los pararrayos fueron levantados hacia 1830. Todo indica que el otro pararrayos fue construído en 1881.




 La idea es clara, el potencial rayo es atraído por una alargada antena que corona la estructura de recias sillerías muy trabajadas. El rayo recorre el cable de hierro y el inmueble y la enorme cantidad de pólvora almacenada quedan a salvo.
 La antena del pararrayos oriental ha desaparecido. Nos cuenta un amante del Buciero que la desaparición se produjo en años recientes. Afortunadamente el resto del sistema de derivación eléctrica puede apreciarse aún. En la fotografía vemos en detalle cómo el entramado de hierro oxidado se dirige a tierra y sale hacia el muro perimetral bordeando la estructura...



  Una parte del poder eléctrico del rayo se derivaba directamente a la base del pararrayos...




...mientras la otra parte de la descarga era conducida a lo largo del muro. Entre la maleza observamos que el ramal perimetral bordea la cara externa de la fortificación.
 Es evidente que este sistema debe ser conservado, valorado y recuperado. Es evidente que está en riesgo de desaparecer habida cuenta de que la rehabilitación se está llevando a cabo sin consultar a nadie. Insistimos: que esta intervención municipal se perpetre sin asesoramiento de historiadores garantiza la destrucción del inmueble. Que nadie piense que el asesoramiento encarecería el proyecto, más bien al contrario, ya que se evitaría el gasto en ingentes cantidades de hormigón, tampoco habría gasto en pintura color huevo. ¿A qué se debe esta obsesión por el cemento? Que cada cual saque sus conclusiones.
 Cubrir el Polvorín del Dueso con una capa de cemento (es lo que figura en el proyecto actual) no tiene nombre. Se puede impedir. Se debe impedir.  ¿Alguien puede poner sobre la mesa argumentos en contra?




 Vayamos al pararrayos colocado al oeste. La impresionante aguja sigue en pie, imperturbable al paso de las centurias.





 En una mirada más cercana vemos que otro vecino también ha tomado como propio lo que es de todos. Como sucede en el pararrayos oriental, la invasión es reversible. Por suerte aún se conserva el asiento del pararrayos, no así en el oriental, también modificado y dañado por el vecino correspondiente.



 Hemos visto cómo el cable se hundía en tierra y cómo otro ramal va bordeando el edificio por la cara exterior del muro de absorción de impacto que se sitúa a cuatro metros del polvorín. Lo que nos queda es saber dónde mueren esas dos líneas de cable que bordean el muro. El siguiente dato es especialmente sorprendente, aunque deba ser puesto en cuarentena puesto que nos lo facilita un entusiasta del Buciero y el asunto no ha sido suficientemente estudiado por historiadores. De acuerdo con sus indicaciones ambas líneas (cada una procedente de sendos pararrayos) confluían en el frontal del inmueble e iban a parar a un pozo de unos treinta metros de profundidad que hallaríamos en la planicie descendente que se sitúa en las inmediaciones. En la fotografía aérea hemos recreado el posible trazado y el destino final del rayo.

ACTUALIZACIÓN: 28-3-2011. Hemos confirmado que todos los datos acerca de la deriva del rayo hacia este pozo son ciertos. El señor dueño del campo conoce desde niño la existencia de este sistema de pararrayos y nos confirma que el entramado de metal sigue enterrado y llega hasta el pozo. Nos encontramos con un dato realmente curioso que evidencia el valor histórico y cultural del Polvorín del Dueso. Toda esta información algún día será contada a multitud de visitantes, aunque primero habrá que impedir que el actual ayto. de Santoña se lleve por delante el edificio, sin consultar a nadie, sin asesorarse. A día de hoy la rehabilitación pretende hormigonar, embaldosar y pintar de amarillo el polvorín.




 En el centro de la imagen aparece cubierto de maleza el mencionado pozo gracias al cual el polvorín quedaba a salvo de la amenaza de la tormenta.




 Un bien patrimonial a conocer y valorar.




 Su historia indudablemente puede interesar, hasta fascinar, a multitud de visitantes. Pequeñas historias como la que acabamos de contar son las que componen el conjunto histórico militar de Santoña y el Monte Buciero mismo. Contarlo in situ (colegios, santoñeses de a pie, visitantes) ayudaría a que este legado se conservase para la posteridad y generaría actividad económica. 




 Esta imagen corresponde a uno de los pararrayos del Polvorín del Helechal. Las agujas del sistema han desaparecido. El entorno lo componen vertederos y estructuras de ladrillo impropias de un bien patrimonial de esta categoría. El Helechal y su sistema de pararrayos, aún hoy, año 2011, sólo puede ser disfrutado por las vacas. Si cuentas esto fuera de Santoña...nadie te cree.

En este enlace encontrarás información sobre otros polvorines. Conocer estos edificios ayudará a valorar lo que tenemos a un paso...justo ahora que los ciudadanos estamos invirtiendo 460.000 euros...justo ahora que un señor concejal se cree con el poder de llegar a un edificio con 200 años de historia viva y decir con aire absolutista: "eso me lo hormigonáis"...y que nadie se atreva a recordarle a este señor que estamos en democracia y que su modo de actuación con la historia de Santoña es absolutamente inaceptable. El Polvorín del Dueso merece otro trato. Ya hemos tenido suficiente salvajismo patrimonial pagado por todos y abanderado por un ayuntamiento.




 Muros de mampostería trabajados hace 199 años con increíble esfuerzo y sin reparar en gastos. Un edificio que luciría impecable con un gasto ajustado a las labores de consolidación y mantenimiento, recuperación de la cubierta, limpieza, dignidad...¿el pueblo se va a quedar callado mientras le echan capas de hormigón y lo pintan de amarillo? La operación les cuesta a ustedes 460.000 euros.