lunes, enero 24, 2011

BVS CURIOSO: EL PITORRO

 Iniciamos nueva sección, BVS Curioso.  En BVS creemos que la divulgación es imprescindible para tomar conciencia de que el conjunto histórico santoñés debe ser cuidado con criterios serios, sin que las decisiones puedan ser tomadas arbitrariamente por el concejal de turno, sin que nadie diga ni palabra mientras se destruye con dinero público un Bien de Interés Cultural. Se hace preciso igualmente favorecer el conocimiento por parte de los ciudadanos del valor de su historia y su patrimonio histórico. Seguro que ayudará a desterrar actitudes incívicas, inimaginables entre ciudadanos que conocen y respetan su historia y el legado de ésta. Por último, divulgar es un excelente modo de animar a que de una vez en Santoña se empiece a cumplir la Ley de Patrimonio Cultural de Cantabria. Para inaugurar la sección BVS Curioso hemos escogido un bajío de la bahía, el banco de arena del Pitorro. Su historia guarda notables sorpresas.




 Hoy en día el Pitorro no asoma la cabeza sobre las aguas, ni en las mareas más acusadas. Un vistazo a los siglos anteriores hace resucitar este islote.

Mapa del puerto de Santoña y sus contornos desde el arenal de Berria asta la villa de Laredo. Louis Langots, 1726. (tomado de Un presidio Ynconquistable, R. Palacio).

 La superficie del Pitorro debía comportarse como los islotes marismeños que hoy en día vemos emerger y desaparecer en todo el entorno de la desembocadura del Asón. Un banco de arena con una situación privilegiada en el dominio de la entrada al fondeadero santoñés. Este plano francés de 1726 recoge el Pitorro asignándole una dimensión más que considerable.


 En 1886, este plano español recoge el peculiar bajío (en amarillo El Pitorro, en azul Iglesia Sta. María).


 En diciembre de 1813 este plano francés habla de Le Pitore. El bajío aparecía entre una maraña de líneas que representan el alcance de la portentosa artillería con la que los galos estaban reforzando el frente marino de Santoña.
 A primeros de 1812, el alto mando francés decide dar un empujón a las obras de fortificación y una notable lluvia presupuestaria cae sobre Santoña. El Coronel de Ingenieros Gabriel Breuille dirige apresuradamente la construcción del Polvorín de El Dueso, la plataforma inferior de Galbanes, así como una primitiva escollera en el actual Pasaje (entre San Martín y actual Pza. Toros). Breuille comienza a proyectar obras determinantes como el Fortín del Gromo, incluso imagina la construcción de un poderoso fuerte con capacidad para 200 hombres...sí, en el Pitorro. Visto con la distancia podríamos suponer que al ingeniero se le fue la cabeza, quizá sólo deseaba impresionar al alto mando presentando un proyecto audaz. Sea como fuere, la anécdota nos permite imaginar una fortaleza hundida en mitad de la bahía.


El siguiente fragmento pertenece a la correspondencia que intercambia el 17 de mayo de 1812 Breuille con el alto mando francés. Es útil para entender el planteamiento estratégico y el sentido tras esta obra que habría supuesto un esfuerzo descomunal. Al mismo tiempo, el Coronel de Ingenieros Breuille  describe los sondeos realizados para determinar la viabilidad de la obra del Pitorro, :

Sostenido de la opinión de todos estos militares que han visto Santoña, han
mirado a un fuerte sobre el Pitorro como la llave del Puerto. Puede servir al
mismo tiempo a la defensa de la rada ayudado de San Carlos, San Felipe, y del
Rastrillar: Habiendo sondado el banco de arena, se encontró un terreno para
introducir las maderas a seis pies de profundidad, es decir, a tres pies mas de
profundidad que en baja mar de la marea mas baja. Se propuso este fuerte, y se
contaba emplear en su construcción la piedra procedente de la que salía de las
escarpas entre San Carlos y San Felipe.

A S.E. el General de División Conde Caffarelly, Comandante en Jefe del Ejército

del Norte de España en Vitoria. El Coronel de Ingenieros=Breuille.

 Es el momento de imaginar el nunca ejecutado Fuerte del Pitorro y sus 58 cañones.



 El plano de la fortaleza proyectada en el Pitorro describe una obra impresionante de 168 x 66 m y orientación norte-sur. La labor de relleno y cimentación habría supuesto un esfuerzo devastador. Unos 110.000 metros cúbicos de piedra habrían sido necesarios. Tal cual observamos el plano, Santoña quedaría a izquierda, el arenal de Salvé y Laredo, a la derecha. En el interior del fuerte se preveía la instalación de dos complejos de alojamientos para cobijar a 200 hombres. Plano tomado de Un presidio Ynconquistable, R. Palacio.



 En el Fuerte de San Martín observamos dos órdenes acasamatados (a cubierto) y un orden superior a barbeta (otra línea artillera dispuesta a la intemperie tras un parapeto). El Fuerte del Pitorro fue diseñado con un orden acasamatado que se extendía por los frentes norte, este y sur, más un orden superior a barbeta. 29 piezas de artillería ocuparían cada línea de fuego. A propósito, esperamos no contribuir a la confusión al colocar una foto del Fuerte de San Martín; es necesario recordar que hacia 1812 San Martín era un emplazamiento de artillería, nada que ver con el fuerte (nada napoleónico aunque lo digan multitud de carteles) que gozamos en la actualidad y cuya construcción fue iniciada en 1859.
 La propuesta de construcción del Fuerte del Pitorro fue cortada en seco por el emperador, quien la califica de "dispendio". Unos días después envió una tajante comunicación a la plaza en la que instaba a mejorar el frente marítimo y a concentrar los esfuerzos en San Martín y San Carlos. Por desgracia, Breuille tuvo que desistir de su fortaleza marina. ¿Se imaginan una construcción caliza de 166 metros de longitud en medio de la bahía? La simple existencia de este fuerte habría sido capaz de condicionar el futuro económico de la zona, aunque no conviene olvidar que sin el Pitorro seguimos contando con un conjunto histórico de enorme valor que está pidiendo una mentalidad nueva de protección y respeto.


 Faros como el de Ar Men plantearon en el s. XIX un similar desafío constructor. En este caso las labores de cimentación se realizaron durante 14 años, cierto que la más o menos sosegada bahía santoñesa no es el mar abierto que azota Ar Men. 

 Aprovechamos la historia del Pitorro para contar otra curiosidad. El plano francés de 1813 recoge esta llamativa imagen, una embarcación de tamaño considerable a medio camino entre la entonces Batería de San Martín y el propio Pitorro. Una alargada cadena parece haberse extendido con el fin de hacer de cierre de la bahía. Es sabido que ya a principios del s. XVI la bahía contaba con chalupas de vigilancia. Un buen conocedor del entorno subacuático del Buciero nos confirma que la cadena representada en el plano se extiende sobre el fondo marino hoy en día. Las obras para extender este sistema de cierre de la bahía están profusamente descritas en la correspondencia militar salida de Santoña en estos tiempos (otra historia que habrá que contar en otro momento).


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BVS




Fuentes: Un presidio Ynconquistable, R. Palacio, 2004.
              Correspondencia Plaza de Santoña 1811-1813.