jueves, noviembre 11, 2010

QUE NO SE PIERDAN LAS TRADICIONES (VERTIDOS BUCIERO)

 Vamos a contarles la historia de un espejo.
 Es usted un ciudadano de Santoña y tiene un espejo del que desea deshacerse. Mete usted el espejo en un vehículo amplio. ¿Punto limpio? No. Tampoco lo deja usted en la primera esquina para dar oportunidad a los servicios de limpieza. Como es usted un ciudadano concienciado y tiene usted una gran educación e inteligencia, decide usted conducir más de un kilómetro por una carretera empinada y estrecha. Llega usted a un mirador, la Corona. Esa ladera tragará su espejo sin rechistar. Asunto resuelto.




 Los cientos de cachos de espejo alimentan el creciente vertedero. El área fue limpiada a finales de julio, justo un día antes de la convocatoria ciudadana que puso en evidencia la degradación de importantes zonas del Monte Buciero. 


 La limpieza apresurada se centró en todos los objetos voluminosos a lo largo de 700 metros en paralelo a la carretera, sin embargo la supuesta cubierta vegetal del monte sigue moribunda. Una enfermedad de plásticos, cristales y latas, resultado de llevar a rajatabla la vieja tradición de ser un inconsciente.


 Éste era el aspecto del brutal vertedero en julio de 2010. El espejo, junto a numerosos envases de cristal o metal, va formando semana tras semana el nuevo vertedero.  


 Cerramos el post con esta bella estampa con paraguas desplegado en el interior del Fuerte abandonado de San Carlos. Estos días de temporal han formado amplios charcos en la galería cubierta de San Carlos. La lluvia es agradecida por el olfato del visitante, al mitigar el eterno olor a orina y excremento. Seguimos sin cortar el acceso de vehículos. Seguimos igual.