lunes, octubre 18, 2010

MUSEO DE LOS HORRORES MARISMEÑOS

 Domingo 17-10. Marcha organizada por Arca, Seo/Birdlife, Ecologistas en Acción, con el objeto de mostrar los serios problemas de salud del espacio de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel y describir cuál es la gestión medioambiental que realizan las diferentes administraciones y la dirección del parque natural. La marcha nos permite hacer un alto en los contenidos del blog, como saben, centrados al cien por cien en el Monte Buciero. Un primer vistazo a las Marismas de Victoria da los primeros datos reveladores. Se trata del carrizal costero más importante del norte peninsular, sin embargo es un ente enfermo y sus achaques se han disparado en los últimos años. La esencia de este hábitat es la mezcla entre los aportes de agua salada y dulce. Contemplamos hasta qué punto el aporte dulce es un hilillo. El carrizal aparece negruzco en su base, signo inequívoco de que está en contacto con agua salada y tocado de muerte. El arenal avanza con el empuje de las mareas y en ausencia del equilibrio natural fragilísimo que se venía estableciendo en las marismas. ¿Qué le sucede al aporte de agua dulce procedente de los montes circundantes?


 Una de las cosas que más llaman la atención en las marismas es la "cartelitis". Toda una especie invasora que garantiza visitantes encantados con la oficialidad y los mensajes amables sobre la importancia de las marismas. Dada la relevancia del lugar, es obvio que los carteles anunciadores y explicativos son necesarios. Vemos que su diseño es impecable, así como su robustez. Escucho datos jugosos sobre el precio de cada cartel y sobre el gremio de la cartelería y su relación con cierto tipo de políticos. Todo muy curioso y revelador. En algunos puntos la invasión cartelera es desproporcionada, una auténtica plaga. Por supuesto esto no tiene mayor importancia en comparación con la enfermedad del espacio natural y los desastres de la gestión. Poco a poco vamos comprendiendo que las Marismas de Victoria son un fracaso medioambiental. Quizá sea conveniente dejar que la marisma muera definitivamente, así Helgueras y Noja finalmente podrán unirse, como Dios manda. El monumento al cemento lograría finalmente su expansión total. La broma no hace gracia y mejor no dar ideas al alcalde nojense o nojeño (que nunca he sabido cuál será el gentilicio).


 Muestra de cartelitis extrema.

 Todo un polígono industrial dedicado a ¿la depuración de aguas?


  Seguimos la marcha y poco a poco vamos entendiendo el panorama de las Marismas de Victoria. Rellenos brutales, vertederos, extracciones múltiples y abusivas (insostenibles) del caudal de agua dulce.


 Un paisaje un poco impropio de un espacio natural. Flora invasora, el famoso plumero, que crece a sus anchas pese a los carteles que anuncian planes de erradicación de especies invasoras. La sensación que tiene el ciudadano es que la cartelería habla de un mundo ideal. Se nos revela una postal demoledora. Guardas de la Dirección General de Biodiversidad con las manos atadas. Exactamente lo mismo que hemos conocido ya en el Monte Buciero, donde nadie tuvo ojos ni siquiera para el vertido de 650 metros de longitud y al menos 30 años de vida. Para qué levantar denuncia de un vertedero bestial que va a poner en entredicho la gestión de la mano que te da de comer. La historia es tan simple como asqueante. La administración sólo está interesada en la venta del espacio, quiero decir, la promoción, dar apariencia de que los presupuestos destinados a medio ambiente se emplean con eficiencia, guardas, carteles...el mensaje es "mire usted, ciudadano, tenemos un espacio natural muy valioso y nosotros, los políticos, te lo cuidamos con rigor, para eso pagas impuestos". La verdad es que los guardas son prácticamente figuras de belén de navidad con dudosa capacidad de denuncia medioambiental. Escuchamos una frase que hiela. "Si el guarda intenta corregir esto y denunciarlo, problemas laborales". Es la denuncia lo que pondría en evidencia a la administración, y es justo la administración la que amordaza la posibilidad de que los guardas hagan su teórico trabajo. Nada. Ya tenemos una marisma con figuras decorativas y jeeps de Dirección General de Biodiversidad dándose vueltas. Como dije, en el Monte Buciero ya habíamos observado y descrito este curioso fenómeno. Un guarda parado en la playa de Berria contemplando el horizonte, como dejando pasar las horas y el monte con zonas degradadas hasta la saciedad a las que es mejor ni mirar.





Ya que estamos en un vertedero, tampoco sorprende en demasía contemplar una excavadora abandonada hace años. Daba un toque añejo muy interesante.



 Como en el Monte Buciero, Ikea también ha abierto pequeñas sucursales en las marismas. Aquí tenemos el modelo Stolmen. El amplio vertedero al que pertenecen estas fotos se descubre tras una vereda un tanto escondida. Dudosamente va a ser detectada por un paseante común de las marismas. La inmensa mayoría de los visitantes pasarán a cien metros de aquí y seguirán disfrutando de la espléndida cartelería y del cielo azul, pero lo cierto es que cuesta comprender que la marisma sirva de vertedero, sea rellenada y su suministro de agua dulce esté en las últimas. Lo dicho, Marismas del Fracaso.


 ¿¿??




 Éste es uno de los principales aportes de agua dulce de la marisma. Mis conocimientos de química son muy escasos, pero la cosa no pinta bien.


 Erradicar gestores únicamente preocupados por las apariencias sería una campaña interesante. Los problemas de salud de la Marisma de Victoria pasan desapercibidos para el ciudadano "común", pero son sobradamente conocidos por los responsables de su gestión medioambiental. Mientras se siga manteniendo en pie el decorado y nadie lo denuncie acudiendo a Europa, que siga la función.


 La marcha resultó reveladora, instructiva y deprimente a partes iguales. Lo mejor, la gente. La visita a las Marismas de Joyel ofreció un balance bien distinto. Un antiguo vertedero recuperado con criterios bastante aceptables. Un alcalde concienciado y activo en la defensa medioambiental. Un panorama radicalmente distinto al contemplado en Noja y sus marismas moribundas. Las marismas de Santoña también merecen un balance negativo, con esa tubería surgiendo de las entrañas del polígono industrial. Otra vez no es necesario saber de química y ser un experto medioambientalista para saber que algo huele mal en la porción de marismas que le corresponde a Santoña. Y la gente pescando junto a la tubería, aunque no se pueda, y todo el mundo haciendo la vista gorda, o cerrando los ojos. 

  
 Marismas de Santoña. 




 Otro fenómeno curioso, una muy extensa área degradada en las marismas de Santoña. Como sabemos, no hace mucho las marismas servían de vertedero municipal en tiempos más bestiales. En muchas áreas se aprecia que la recuperación medioambiental deja mucho que desear. Lo extraño es que los operarios desbrozan, una vez tras otra, encima de estas botellas, plásticos e inmundicia en general. Si usted quiere comunicarle estos hechos al director del Parque Natural de las Marismas, mejor no pierda su tiempo. Su secretaria tomará nota amablemente, pero el señor estará siempre "reunido". Este ciudadano cometió la estupidez de llamar en al menos cinco ocasiones. Esta historia que acabo de contar me suena de algo...



 Mientras la defensa medioambiental recaiga sobre "los ecologistas", así, dicho por algunos incluso con tintes despectivos (cuando ser ecologista básicamente significa querer conservar el planeta en que vivimos todos, su salud, su sostenibilidad, el agua que bebemos y el aire que respiramos), es complicado avanzar. Si a eso le sumamos políticos preocupados por las apariencias, además de negación de la participación ciudadana...El futuro del espacio de las Marismas de Santoña, Noja y Joyel vuelve a pasar por Europa. Europa puso en parte las cosas en su sitio a principios de los noventa. Recuerden aquellos debates entre los muchos que propugnaban cementar literalmente las marismas y los cuatro que lucharon por conservar el lugar en que vivimos. Imagínense el casco urbano de Santoña fundido con el de Argoños. Quizá, a eso habríamos llegado a día de hoy. Por supuesto eso habría sido progreso. Algunos bolsillos empresariales y arcas municipales lo habrían celebrado. Hoy, como decimos, acabar con la lista de despropósitos del espacio de las marismas vuelve a pasar por las instituciones europeas. Los responsables locales y autonómicos están a otras cosas.