martes, octubre 12, 2010

"EN SEPTIEMBRE EL AYTO. CORTARÁ EL ACCESO DE VEHÍCULOS AL FUERTE DE SAN CARLOS"

 Finales de agosto 2010. Emisora municipal. Un pequeño debate para hablar de vertidos en el Monte Buciero. Un responsable del ayto. realiza la siguiente declaración: "EN SEPTIEMBRE EL AYTO. CORTARÁ EL ACCESO DE VEHÍCULOS AL FUERTE DE SAN CARLOS".
  La medida es indispensable para la protección del inmueble y para cortar el anacronismo que supone que en pleno siglo XXI sigamos poniéndole dos mil kilos al techo de San Carlos cuando nos apetece ir a comer una pizza hasta su terraza, o cuando hacemos patrulla en el patrol. La medida también impediría que hasta cuatro coches entren de golpe, asiduamente, para celebrar esas bonitas fiestas madrugadoras.
 Seamos claros, es insultante que a estas alturas el Fuerte de San Carlos siga siendo usado como aparcamiento. No sucedería en una iglesia, no sucedería en ningún inmueble por el cual la administración tenga un mínimo interés. Ciento veinte años de abandono ya son suficientes y al menos cuarenta años de coches y furgonetas subiendo y entrando a su gusto, también. Desde este blog de denuncia y puesta en evidencia hemos ofrecido abundantes fotografías de coches aupados sobre las piedras de San Carlos. Primero hubo que desmontar la vieja cantinela, "es que San Carlos es privado". Confiamos en que ningún político santoñés nunca más vuelva a decir la frase. Y que tampoco sea pronunciada por las fuerzas de orden público. Ahora ya saben ustedes que el ayto. no se puede lavar las manos en la protección y conservación del Fuerte San Carlos, sea privado, del papa o de quien sea. El ayto. es responsable. Punto. El caso es que la declaración del concejal en la emisora pública sólo podía recibirse como una magnífica noticia para el patrimonio santoñés.
 Pasó septiembre.
 12-10-2010. Recordamos las palabras del señor concejal y demandamos que la medida se lleve a cabo de una vez. Un bolardo, o dos o tres, dependiendo del punto elegido para el corte. Un mínimo esfuerzo que demostrará ganas de proteger el patrimonio. El bien que se le va a hacer al inmueble es difícil de imaginar. El perjuicio a los ciudadanos que quieran acercarse en vehículo hasta la fortaleza es nulo. Se puede aparcar en las inmediaciones y caminar no es malo para la salud. Lo único que sucederá cuando se corte el paso a vehículos es que se lanzará un claro mensaje de protección y se acabarán los cambios de aceite en la terraza, los ceniceros de coche vacíos, las puñeteras fiestas, los vehículos de guardia civil y costas posados sobre el techo de un valiosísimo inmueble de 1863 como si fuese normal. No, no es normal. 


6-10-2010. Acceso libre de vehículos al interior y plataforma superior del Monumento y Bien de Interés Cultural del Fuerte de San Carlos.

 La estructura de la fortaleza es increíblemente sólida. Pese al brutal abandono, sigue enseñoriándose sobre la bahía. Un balcón único con infinitas posibilidades de futuro. Las estamos desaprovechando. Sin duda la solución no será sencilla, pero he de recordar que la Ley de Patrimonio Cultural de Cantabria tiene previsto lo que sucede en San Carlos y ofrece soluciones. Desde aquí ofreceremos abundantes ideas para que se acabe de una maldita vez la inacción administrativa. El fuerte no necesita una millonada. No pide que le instalen hoteles y le pinten de amarillo. Pide seriedad y protección. Pide vecinos que no defequen en su interior (hace pocas semanas dábamos cuenta de que la galería fue -por fin- limpiada por el ayto, hoy en día los dedos de las manos no dan para contar las deposiciones galantemente donadas por educados ciudadanos, los cagones patrimoniales, como nos gusta llamarles).
  Lo demás ya lo tenemos. Hay que contar su historia, garantizar la limpieza del inmueble, recuperar techos de mortero (fragmentos de techumbre caen literalmente todos los días), asegurar las canalizaciones de la cubierta, desbrozar, despejar los alojamientos, el polvorín y el aljibe. Limpieza, dignidad, recuperación elemental. Estas medidas asegurarán una visita espectacular que hoy en día sólo puede hacerse a medias y retirando la vista cuando uno se topa con multitud de imágenes desagradables. Que ningún político fije sus ojos en el Fuerte San Carlos con el bolsillo lleno de dinero público anunciando que se va a restaurar. Si la restauración se hace como se han venido haciendo hasta hoy (Fuerte del Mazo, Batería Alta de San Martín) nos podemos despedir de San Carlos y debo manifestar claramente que prefiero tenerlo cubierto de excrementos, antes de sufrir una destrucción a golpe de inversión pública. Sea como fuere, hablar de un futuro digno para San Carlos es avanzarse demasiado. De momento, por favor, corten de una maldita vez el paso a vehículos. Eso es preocuparse por el estado de conservación del patrimonio. Una medida simple, eficaz, legal e incuestionable, que beneficiará mucho al Fuerte de San Carlos.