lunes, agosto 30, 2010

ESTA FORTIFICACIÓN FUE RECONVERTIDA EN OFICINA: LA BATERÍA ALTA DE SAN MARTÍN


 Analicemos la obra que se está ejecutando sobre la Batería Alta de San Martín, inmueble con la categoría de Monumento y Bien de Interés Cultural.  La operación básicamente ha consistido en devorar la historia y "sanear" el lugar para que el votante pueda llegar y decir aquello de "¡¡PERO QUÉ BIEN QUE LO HAN DEJADO!!". Ahí se resume todo.
 Si entramos en la realidad del proyecto "rehabilitador" apreciaremos un largo listado de despropósitos y decisiones desafortunadas. Ni PGOU, ni Ley de Patrimonio Cultural, ni validación científica, ni sentido, ni sensibilidad. Sin duda la sensibilidad hacia el patrimonio histórico es importante a la hora de planear la rehabilitación de uno de estos inmuebles. No se trata de restaurar una choza, aunque lo sucedido en la Batería Alta de San Martín se ha hecho con el mismo criterio. El político llega, ve maleza, piedras sucias y deterioradas y comienza a hacer números y a imaginar votantes en hileras caminando sobre un pasillo de adoquines relucientes, titulares de prensa, una fotografía en la que aparecerá sonriente con el edificio de fondo. El político visualiza todo esto y, claro, no se puede resistir a la tentación. La obra creará empleo y, sin duda, nadie pondrá pegas a que esa especie de cabaña con muros derruidos pase a ser un flamante edificio de paredes aisladas térmicamente y vanos de las ventanas forrados de metal. Para completar el desaguisado, le daremos al conjunto un toque elegante con un color crema, que además es tendencia y se va a llevar mucho este otoño.
 Estas dos entradas previas del blog ya comenzaron a tratar la rehabilitación de la Batería Alta de San Martín y a describir gráficamente la mentalidad que la impulsa.

Un espacio recuperado, un vertedero desbrozado

Manual para cargarse el patrimonio histórico

 Del listado de artículos de la Ley de Patrimonio Cultural de Cantabria que se han pisoteado en esta restauración recordaremos al menos el 53. Si disponen de tiempo les recomiendo visitar el siguiente enlace y dar un repaso a lo que dice dicho artículo. Hago notar que, lógicamente, no respetar el artículo supone destruir el inmueble, ni más ni menos. Falsear la historia, recubrirla de bonitos materiales y retirar "los viejos". Presten atención a lo que dice la ley en cuanto al uso del inmueble restaurado. La ley explica que pueden emplearse  "técnicas, formas y lenguajes artísticos o estéticos contemporáneos para conseguir la mejor adaptación del bien a su uso". No es ésa coartada alguna para el despropósito de la Batería Alta. Se han empleado técnicas modernas sin decidir siquiera cuál va a ser el "uso" del inmueble. Se ha borrado la naturaleza del mismo y ésa era la finalidad básica del artículo 53. Por cierto, miedo da pensar en el uso que se le vaya a dar a la fortificación. Daremos alguna idea acorde con las características del edificio resultante: Oficina del Inem o del Emcan, Oficina de la Seguridad Social, Oficina de lo que ustedes quieran, nadie va a notar que eso era un edificio con historia. Luego daremos pruebas de dónde han ido a parar las verdaderas piedras históricas del inmueble.

art. 53, Ley Patrimonio

 Si en Buciero, vida salvaje se insiste tanto en recordar la ley, no es por cuestión estética, o por defender un modo peculiar de contemplar el patrimonio, o por ser un forofo de los textos legales. Si insisto en la ley es porque su cumplimiento garantiza la conservación. No es un asunto menor, es cuestión de vida o muerte para estos inmuebles. Sobre la Batería Alta de San Martín se ha dado la estocada justa que garantiza la muerte de la naturaleza del edificio. Ya no es una fortificación, una construcción defensiva militar. Pasará a ser un edificio administrativo sin encanto (ya lo es sin haberse concluido los trabajos de eliminación de la historia, o mal llamada rehabilitación).


 Esta imagen dice mucho de todo lo que estamos hablando. Hay que canalizar, tuberías, internet, agua, electricidad. Esta gente del siglo XIX estaba muy atrasada y hacía edificios sin todas estas cosas. El pasillo adoquinado que parte desde abajo a la izquierda ha sepultado el yacimiento arqueológico. Supongo que al votante medio eso le interesa poco y al político de turno, menos aún. Esas tuberías de proporciones más que considerables resumen la mentalidad de la apisonadora administrativa. Una auténtica pena cuando hablamos del patrimonio histórico que condensa la historia de todos. Nuevamente recuerdo que no se trata de una elección estética. De pintar de azul o de amarillo, o de poner adoquín o baldosa. Se trata, o se trataba, mejor dicho, de cumplir la ley y conservar la integridad de la naturaleza del inmueble, su encanto, su valor, su poder evocador, su capacidad de despertar la imaginación. Eso es conservar. Lo demás es destruir en aras de la dilapidación del dinero público en obras sin pies ni cabeza. 
 No deseo aburrir al lector con los dictados del PGOU y la Ley de Patrimonio. Los servicios jurídicos del ayto. y los políticos locales bien harían en leer ambos textos para meditar sobre la obra perpetrada. Por mi parte, exijo que algo así no vuelva a suceder. A este ritmo, cada "rehabilitación" va ser una pérdida. Esperamos que los tribunales impongan un poco de sentido común, ya que no queda otra.


 El parapeto defensivo no cuenta con una sola piedra original. Las que quedasen antes de iniciarse la restauración brutal seguramente fueron consideradas obsoletas y poco aptas para los ojos del votante. Era fundamental que todo luciese nuevo e impecable. En el lugar ocupado por la artillería, nada mejor que colocar una retícula de cemento que nuevamente se carga el yacimiento arqueológico. Esa estructura cementosa deja las mesas de sillería que servían de asiento a la artillería reducidas a una mínima expresión. Curiosa solución arquitectónica. Crear un paseo es más importante que el inmueble en sí y su historia.


 Esta mesa de sillería se empleó para morteros y cañones. Literalmente ha quedado comida y semisepultada por el cemento. Así ha sucedido con casi todas. Nada de incorporar un cañón (los tenemos) y hacer visible el sentido de la fortificación. Para qué. La "rehabilitación" del inmueble se ha concebido para darse un paseo comiendo pipas y contemplar la bahía con ojos bovinos. Ni cultura, ni ganas de trasmitirla. Se conservaban 16 de estas piezas como la que muestra la foto. Al parecer, a los encargados de "rehabilitar" la batería les han sobrado cinco.


 La historia importa tan poco en esta obra absurda que cinco de las mesas de sillería han sido tiradas al exterior del recinto de la batería. El reticulado de cemento ya ha sido extendido junto al parapeto, con lo cual es más que probable que estas cinco "piedras sin valor alguno" se hayan quedado sin sitio. Recuerdo que el complejo militar tiene una superficie de unos 4.000 metros cuadrados. Es difícil justificar que las cinco mesas de sillería hayan terminado tiradas de mala manera formando parte de una montonera de piedras y en el exterior del recinto. Precisamente las piedras históricas terminan siendo un estorbo, lo cual resulta descorazonador y muy revelador de la mentalidad a lo "Manolo y Benito" que inspira la rehabilitación. En aras del buen uso del lenguaje, a la hora de hablar de la Batería Alta de San Martín, en adelante debiéramos hablar de destrucción, nunca de restauración o rehabilitación. No voy a recordar aquí el último comunicado del ayto. en el que la Batería Alta de San Martín, junto con el Fuerte de San Martín, aparecían como las dos únicas banderas que el ayto. puede ondear para decir "nos preocupa el patrimonio, de hecho lo estamos restaurando". Sin conocer la ley ni la historia, los políticos locales no debieran ser tan osados a la hora de usar la palabra "patrimonio". Lo de la Batería Alta de San Martín no cuela como "preocupación patrimonial". Las cinco mesas de sillería, antiguo asiento de morteros y cañones, forman parte de una montonera de piedras y han sido tiradas fuera del recinto. La operación promovida por la apisonadora administrativa atenta contra la ley y el sentido común. Adiós Batería Alta de San Martín. Está todo dicho.


 El que sea capaz de imaginar cañonazos y tropas ajetreadas cuando visite estos muros de color crema merecerá un premio.

 No hay sensibilidad. Vale que las palabras "política" y "sensibilidad" son muchas veces antagónicas y se llevan a puñetazos, pero como hemos explicado, es imprescindible una nueva sensibilidad en futuras corporaciones. Otra dirección se hace inexcusable. Observación de la ley y el PGOU. Especialistas en historia y no en gotelé. O eso o perder el patrimonio.  


 No se puede hablar de la Batería Alta sin recordar la ladera que le da asiento. Este interesante vertedero lleva siendo denunciado por Buciero, vida salvaje desde mayo de 2010. Mañana comienza Septiembre. Estuviese donde estuviese, creo que ningún ayto. debiera permitirse la permanencia en el tiempo de una denuncia de estas características. Pero es que resulta que el vertedero en cuestión se encuentra entre dos Monumentos y Bienes de Interés Cultural. Más que absurdo, me parece una auténtica guarrada que se siga consintiendo.
 Hace poco menos de una semana tuvimos ocasión de plantear el asunto a un político local. Increíblemente se niega la existencia del vertedero y se niega que los operarios desbrocen esta zona. No entiendo nada, así que voy a pasar de dar mi opinión sobre el tema. Simplemente diré que como maniobra de "balón fuera" resulta un poco lamentable, perdone usted que lo diga. Hagamos nuestro trabajo, señores. Aquí se ha desbrozado repetidamente en los últimos meses. No necesito explicar que la hierba y la maleza tienden a crecer. En estas fotografías se demuestra que el vertedero existe, que la ladera está compuesta por infinidad de voluminosos (muchos de ellos de metal) y de envases de todo pelaje. Si no quieren retirarlo es asunto suyo (y por desgracia de todos), pero no insulten al ciudadano negando la realidad. Tras el árbol que ocupa el centro del vertedero y de la foto se encuentra el Fuerte de San Martín y a diez metros de la espalda del fotógrafo se encuentra el muro exterior de la Batería Alta de San Martín.


 Sobre este montón de m***** se asienta la Batería Alta de San Martín. Esa hierba seca son los restos del desbroce de hace menos de tres semanas. Antes de ese tiempo, gran parte de todo esto no era visible por obra y gracia de la maleza. De acuerdo que esta denuncia les pone en evidencia, señores políticos locales, pero cuesta comprender que no recojan el guante con mayor asiduidad y realicen su trabajo como es debido, consecuentemente con la defensa de un monte al que dicen querer con profundidad. Tienen ustedes en su mano la capacidad para demostrarlo con una simple orden. No es necesario que se lo recuerde un puñetero blog, medios de comunicación y denuncias ante los tribunales. Hagan su trabajo y luego proclamen a los cuatro vientos que su gestión es impoluta y maravillosa.

  
 Considero una desfachatez que hablen ustedes de "participación ciudadana" y se cuelguen medallas al respecto, incluso con palabras escritas por el gabinete de prensa del consejero de medio ambiente en las que se ensalza ese vago y manejable concepto de la "participación". Este vertedero entre dos Monumentos lleva siendo denunciado por un ciudadano hace meses, cuatro meses enteritos para ser exactos. ¿No quieren ustedes participación ciudadana? Pues ahí la tienen ustedes. Por supuesto, si demuestras que la operación sobre la Batería Alta de San Martín es un despropósito, te conviertes en enemigo público. Ése es el concepto de participación ciudadana en esta ciudad modelo del siglo XXI. Si dices algo en defensa del monte y del patrimonio, más te vale ir cerrando la boca.
 Por cierto, en otro orden de cosas, felicidades a todos los santoñeses por el precioso cartel de fiestas. Enternecedor y capaz de dejarte con la boca abierta.